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LOS SIGUIENTES SON ARTÍCULOS QUE TRATAN DIFERENTES TEMAS POR SEPARADO




Homilía sobre la tragedia de Hogar seguro “Virgen de la Asunción”

Monte San Francisco, 19. 03. 2017

Homilía sobre la tragedia de Hogar seguro “Virgen de la Asunción”. Ocurrió el día 8 de marzo recién pasado. 39 adolescentes murieron en un rogo ocurrido en el Hogar. Una cadena de gravísimas responsabilidades.

Con el perdón de ustedes, esta mañana haremos una breve reflexión sobre la tragedia de Hogar seguro “Virgen de la Asunción”.

Haremos esta reflexión como cristianos conscientes y responsables.

Primero, se trata de hacer una corta lista de los responsables. Corta lista la nuestra, porque la de Dios es una lista larga que abarca todo el mundo con su estructura de injusticia y desigualdad.

  1. Responsables No. 1: Las autoridades en su cadena de mando. ¿por qué nunca quisieron percatarse de los horrores que estaban pasando en ese hogar, especialmente en los pabellones donde estaban las niñas?
  2. Responsables No. 2: Podrían ser los padres de aquellas niñas, especialmente los papás. ¿Por qué nunca se miran papás llorar en estos casos, solo las madres? ¿Cuántas niñas estaban allí porque nadie las cuidaba, o tal vez los papás las violentaban y dejaban que otros las violentaran? Y, tal vez, ¡las madres cerraban los ojos ante todo esto!
  3. Responsables No. 3: Los que trabajan en ese Hogar: los Directores, los policías y otros. ¿Dónde estaban los cuidadores cuando se dio el incendio? ¿Por qué no abrieron inmediatamente las rejas al oír los gritos desesperados de las niñas? ¿Dónde estaban aquellos que tenían las llaves?
  4. Responsable No. 4: Toda la estructura social de Guatemala. ¿Cuántos piensan y dicen que esos muchachos y muchachas son delincuentes, no se merecen nada y si se mueren ¡qué bien! ¿Cuántas veces lo hemos pensado y dicho nosotros también?
  5. Responsables No. 5: Somos todos nosotros que estamos aquí, tanto más en cuanto cristianos. Por tolerantes ante los delitos que de por sí llevan a estas desgracias. Una vez oí a una mujer, muy cristiana, por cierto, que felicitaba a otra mujer, dueña de un burdel, por tener un comercio rentable. Lo decía en serio, sin caer en la cuenta que el burdel es una fábrica de abortos, de división de matrimonios, de enfermedades venéreas y es forjador de tantos vicios. ¿Cuántas niñas de Hogar seguro tuvieron su punto de partida en los burdeles? Pero, no solo toleramos los burdeles; toleramos la corrupción familiar, la violencia intrafamiliar, toleramos que demasiados niños guatemaltecos no puedan ir a clase por extrema pobreza, y que la mayor parte de los jóvenes no puedan seguir estudiando por cuestión de pobreza, de elitismo, de racismo. Sobre todo, toleramos y fomentamos una estructura de desigualdad en grado extremo, lo hacemos con nuestro comportamiento, nuestro estilo de vida y también con nuestras palabras, nuestros comentarios complacientes ante todas las críticas y calumnias que se hacen contra los pobres. Pero, la desigualdad, la gran distancia entre ricos y pobres, es el origen de toda guerra. Todas las veces que usamos más de lo necesario, fraguamos la guerra. Desde la guerra mundial hasta la guerra que se ha dado en Hogar seguro.

Ahora, pasemos del drama sociológico al drama teológico.

Así, en voz alta, no podemos ni debemos evitar una pregunta que nos hace temblar, es la siguiente: ¿Dios y la Virgen de la Asunción qué hacían ante tanta tragedia? Es la misma pregunta que no podemos evitar ante una desgracia familiar, o cuando rezamos y nadie nos responde. Nuestra fe, nuestros grupos de oración o de amigos necesitan una respuesta contundente; so pena de que todo se desmorone en nosotros y sobre todo en nuestros jóvenes.

Dios y la Virgen quieren también que nos demos una respuesta.

He aquí tres respuestas cristianas.

1)  Dios y la Virgen lloraban con esas niñas y con todos los que han llorado, pero no pudieron hacer nada, porque a su intervención salvadora se oponían demasiadas voluntades. Dios respeta la libertad humana, lo cual limita su poder de intervención (cfr. Audiencia general del Papa emérito Benedicto XVI, 30. 1. 2013).

Al enumerar arriba algunos responsables, hemos dicho cuáles eran las voluntades opuestas a la voluntad de Dios y de la Virgen. Hemos dicho muchas veces que “todo lo que hace sufrir y morir no viene de Dios; viene del mal uso de la libertad humana”. Ante una voluntad humana que se le opone, Dios no puede proceder.

En esta tierra, donde tiene vigencia la libertad humana, Dios se ve limitado, como dijo el Papa Benedicto XVI, el 31 de enero de 2013.

Al pasar de esta tierra a la dimensión divina, después de la muerte, todo será renovado.

La oración y las cadenas de oración tienen eficacia porque contrastan, por decirlo así, por medio del amor de solidaridad, las malas voluntades que se oponen a la voluntad de Dios, sin embargo, el alcance de su eficacia solo Dios lo conoce.

Las siguientes dos respuestas son consoladoras.

2) Dios y la Virgen recogieron con ternura a estas criaturas y, como dice el último capítulo del Apocalipsis, enjugaron sus lágrimas. “No más gritos, niñas, no más llanto porque ese tiempo del mundo que les causó tanto dolor ha terminado, ha quedado otro mundo, el de Dios, donde solo amor hay y felicidad irreversible; ha llegado el tiempo de sonreír, niñas”.

3) La respuesta número 3 es la realidad de la divina providencia. Hemos dicho que Dios no puede anular las consecuencias de las malas voluntades, pero sí puede intervenir en la circunstancia dramática y crear un bien nuevo sobre la tierra, con las personas involucradas en esta tragedia y que sean personas bien dispuestas (como cuando muere un niño y su papá cambia a una vida buena). Dios no pudo evitar la muerte del niño (habría que investigar por cuáles causas malas murió el niño) pero creó un gran bien que es la conversión del papá.

¿Qué bien está creando Dios en Guatemala, en ocasión de la tragedia de Hogar seguro? Tal vez, la gracia de un salto de calidad nacional en la toma de conciencia en favor de una sociedad más justa e igualitaria. Todos nosotros, que participamos en esta Eucaristía, estamos invitados a hacer una cadena de oración y de fuertes y eficaces propósitos cristianos que el Espíritu Santo nos está inspirando. Todos seamos propiciadores de la divina providencia.


HOMILÍA FRAY MAURO IACOMELLI

DOMINGO 14 DE MAYO, V DOMINGO DE PASCUA

“LA PENA DE MUERTE ES IN-HUMANA E INÚTIL”

  1. Ante la pena de muerte, Jesús diría: “En el principio no era así”; es como decir: Dios piensa diferente (cfr. Mt.10, 6).
  2. En Ezequiel 18, 23, Dios dice: “No quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva”.
  3. En Génesis 22, se narra el frustrado sacrificio del niño Isaac que Abraham quería hacer. Pero Dios lo detuvo. La enseñanza de este episodio es: Dios no quiere sacrificios humanos.

El ser humano es sagrado, contiene una chispa de la naturaleza divina, que todo ser humano es llamado a custodiar y a hacer crecer, produciendo amor, a través de las circunstancias de la vida. Por eso, el delincuente que mata se aleja mucho de Dios, pero también el que responde al asesinato con otro asesinato se aleja mucho de Dios.

En el capítulo 4 de Génesis, se narra el primer asesinato: Caín mata a su hermano Abel. Caín, después de haber escuchado las tremendas palabras de reproche de Dios, exclama: “Ahora, cualquiera que me encuentre me matará”. Y Dios le responde: “no, no será así; castigaré siete veces a aquel que mate a Caín”; y Dios puso una marca a Caín para que no lo mataran”. Nosotros podemos interpretar que Dios remarcó en Caín la marca de la dignidad divina con la cual todo ser humano nace marcado. Por eso: NO MATARÁS. En el evangelio de San Mateo, al capítulo 5, versos 43-45, Jesús dice: “Ustedes han oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo; pero yo les digo: amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores, para que así sean hijos del Padre celestial, el cual hace brillar el sol sobre malos y buenos”.

En el calvario, Jesús perdona a sus asesinos y se lleva al paraíso al que había sido ladrón y asesino.

  1. La cuestión de la pena de muerte es cosa seria y de conciencia, delante de Dios y de la humanidad.

En la Historia se ha empleado porque era una humanidad atrasada. En la medida que una sociedad progresa culturalmente, en esa medida abandona la pena de muerte. En efecto, la estadística nos convence que la pena de muerte ha venido disminuyendo siempre más y va desapareciendo, en la medida que las naciones hacen camino de humanización. Hace 25 años, 90 eran las naciones que en su legislación tenían la pena de muerte; hace 5 años se habían reducido a 15. Seguramente, dentro de pocos años, la pena de muerte desaparecerá de todas las legislaciones.

Volver a practicar la pena de muerte en Guatemala sería ir contra el avance de la Historia y de la humanidad. Sería volver 20 años atrás.

La realidad es que también nosotros los cristianos nos dejamos llevar por la corriente de los instintos más irracionales. Al desatender la razón y dejándose arrastrar por puros instintos compulsivos, el pensamiento de la pena de muerte brota en nuestra conciencia como hierba venenosa.

  1. En realidad, la pena de muerte es in-humana e inútil.

Se dice que es:

* EJEMPLAR… Es decir: para que otros aprendan, por miedo. Sin embargo, la historia, la estadística y la psicología enseñan que donde se aplica la pena de muerte no disminuye la violencia y donde no se aplica no aumenta. Son otros los factores que influyen en el aumento de la violencia. Es que aquel que transita por el camino de la violencia, nada lo detiene; se mueve en una mentalidad de muerte. Tal vez, los hijos y las hijas de ustedes, que reciben una buena formación, educados en valores fuertes y cotidianos, tendrán siempre mucho cuidado de no meterse por un camino de delitos graves. Pero, los que ya están en eso, que han ido caminando por allí porque no han tenido la posibilidad de educarse o porque han ido adquiriendo vicios graves, viven en su mundo, sin reglas y sin remordimientos. Las operaciones de reflexión y auto regulación no tienen lugar en psicologías maleadas como las de los grandes delincuentes.

* DEFENSIVA… De la entera sociedad. Mentira. La sociedad debe defenderse, pero no matando. Hay otros medios para defenderse, más eficaces y más humanos, porque dan al delincuente la posibilidad de convertirse. “Yo no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva” (Ez. 18, 23).

Perseguir la conversión del delincuente debe ser una prioridad de la sociedad que quiera progresar en el camino de humanización. 30, 50 años de pena y la cadena perpetua son más eficaces, si bien empleados.

Aquí está el gran problema: que no hay voluntad de hacer lo que hay que hacer, entonces se piensa en la pena de muerte como en una panacea que todo lo soluciona.

  1. Hay muchas otras razones para desterrar de una vez la idea de la pena de muerte. Una de las más graves razones es que la pena de muerte es una tremenda evasión de todos los deberes de un Estado y de los ciudadanos. Si hay pena de muerte, todos se relajan, como si fuera todo arreglado y se deja de hacer lo que en serio hay que hacer.

Otra razón grave es que la pena de muerte hace aumentar la misma violencia en una sociedad. Alimenta la voluntad de venganza, los niños y los jóvenes crecen dentro de una sociedad sedienta de venganza y de sangre.

La pena de muerte es el arma predilecta de los dictadores, los egoístas y se aplica siempre contra los pobres. Y ¿si se ejecuta un inocente? Casos ocurridos no raramente en la historia. Jesús fue víctima de una pena de muerte aplicada a un inocente.

Y ahora, una pregunta escalofriante: si fuera uno de sus hijos a ser condenado a muerte, ¿usted seguiría sosteniendo la pena de muerte?, o bien, dirían: ¡castíguenmelo, pero no me lo maten!

  1. La verdad es que: para luchar contra la violencia, los únicos pasos civilizados son los siguientes:
  • Prevenir, con lucha contra la desigualdad, que es la raíz de todas las guerras, con leyes justas y control policial preventivo. Si queremos luchar contra la violencia, luchemos por estas cosas. Si no, damos palos de ciego.
  • Después del delito, que haya pronta investigación, pronta persecución, pronto juicio y cárcel segura. Si queremos luchar contra la violencia, luchemos por estas cosas. Si no, damos palos de ciego.

Además, hoy, a nivel mundial, se está tomando clara conciencia que la cárcel debe ser para la rehabilitación no para la destrucción del delincuente. Me ha alegrado leer en un periódico, hace pocos días, la exigencia de rehabilitación en las cárceles del País.

Ahora bien, ante esta reflexión, alguien podrá reaccionar con una sonrisa irónica. Sin embargo, insisto: este es el camino de la civilización y es también el camino del evangelio.

¡CUIDADO! No estoy haciendo la defensa del delincuente, ni borrando el derecho a la legítima defensa, ni que los delincuentes anden libres por la calle. Nada de eso; digo que hay que aplicar medios más eficaces, medios que conjugan la justicia con la dignidad humana. Como ustedes hacen con sus hijos: el que no los deben “mal matar”, no significa que no deben de intervenir y corregir. Deben de intervenir, pero con medios civilizados, que a la larga son más eficaces.

Acostumbro decir que ante una situación mala, el primer mandamiento es: “no empeorar las cosas”. Y bien: ante la violencia en Guatemala, la pena de muerte empeoraría mucho las cosas.

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LA ESPERANZA ESCATOLOGICA, ¿EL INFIERNO ES ETERNO?

Querid@ Teólog@:

Reflexión de un grupo de católicos hondureños sobre la base de una síntesis del: Tratado sobre el infierno, compendio, de Hans Urs von Balthasar (teólogo muy estimado por el Papa San Juan Pablo II); y Escatología actual: La salvación actual y el problema del infierno, en Current escathology: Universal salvacion and the problem of the hell – traducción de Josep Messa-, en: Theological studies 52 (1991) 227-254.
 
Contemplar con ojos nuevos el viejo tema de la “apocatástasis”  (Restauración final y universal), como certeza del perdón final y universal. El Magisterio condenó la APOCATASTASIS, como CERTEZA, no como hipótesis. Acompañados por muchas citas bíblicas que apuntan a la salvación universal, nos haremos preguntas dramáticas a, la luz de la encíclica DIVES IN MISERICORDIA.
Los autores, después de haber recorrido la historia del tema desde los tiempos bíblicos, trazan los rasgos fundamentales de la teología católica actual, “caracterizada en este punto por un notable consenso”. Todo invita a cuestionar la capacidad de la libertad humana para rechazar a Dios de manera definitiva. La libertad humana tiene el alcance de decir sí con toda sí misma, pero no cuando dice no; como el hijo pródigo, cuyo no al padre tuvo mucho menos alcance del sí de su conversión. También: “Perdónales, porque no saben lo que hacen”. ¿La amenaza del infierno es para que el ser humano se incline cada vez más hacia el sí a Dios, y de tal modo transitar por el camino del amor? (Como se hace con los niños). Los autores concluyen haciendo ver que el universalismo (salvación universal) cristiano bien entendido no solo está en consonancia con las líneas centrales de la fe cristiana, sino que tiene hoy gran transcendencia, dadas las corrientes culturales y religiosas de nuestra época (inclusión, pedagogía positiva, alejar el castigo, etc.).
 
La teoría de la apocatástasis (restauración final y universal) es la certeza del perdón del diablo y de todos los condenados al infierno. Orígenes, un destacado Padre de la Iglesia, es el primero en afirmar que no hay infierno eterno. Las cuestiones: ¿Dios quiere depender de la elección del hombre en su plan de salvación, o bien, su libertad, que es absoluta y que solo quiere su salvación, queda supeditada a la libertad humana, creatural y por ello relativa? (Ejemplo de los padres con sus hijos). La libertad de los padres, libertad de amor, es mucho más abarcante que la libertad “egoísta” de los hijos. Las dos libertades no son simétricas. Tampoco la libertad para hacer el bien y para hacer el mal essimétrica; así como las dos justicias, la de Dios y la nuestra, no son simétricas (ver la Parábola del hijo pródigo).
Nosotros no hablamos de certeza sino de esperanza de que todos alcanzaremos  el fin último de llegar a ser partícepes de la divina naturaleza.Por lo demás, de nadie la Iglesia dice con certeza que haya ido al infierno, por tanto la hipótesis que nadie esté en el infierno eterno es legítima.
En el Nuevo Testamento, hay muchas expresiones que parecen tener a la vista una redención final universal. La Iglesia debe orar por todos los hombres y mujeres, pues Cristo se ha entregado en rescate por todos (1Tim.2, 1-6); Jesús, que tiene poder sobre toda carne (Jn. 17, 1), una vez levantado en la cruz atraerá a todos hacia sí (Jn. 12, 32). La gracia de Cristo sobrepasa a toda culpa de Adán (Rom. 5, 12-21 y 11,32; 2P. 3, 9).
A este propósito también, como para otros temas, en la Biblia hay dos grupos de citas en contraste. Hay que dejar los dos caminos: en futuro, el Espíritu Santo iluminará los cristianos y el Magisterio para que se dé la interpretación definitiva (como ocurrió con el dogma de la Inmaculada). El Espíritu Santo seguirá “haciendo nuevas las cosas”, como ocurre con el lenguaje de los padres hacia los hijos: a los niños se les habla con “doble” lenguaje, castigador y amoroso a la vez; cuando crezcan quedará sólo el lenguaje amoroso, persuasivo. Entonces, el amor habrá fugado el temor (cfr. I Juan 4, 18).
No se trata de un saber seguro sobre el juicio de Dios, ni sobre la primera forma de escribir ni sobre la segunda. Si algunos (mucho más si se trata de muchedumbres, como quiere insinuar cierto lenguaje  visionario) se condenan ¿Ha fracasado Jesucristo? En 1Ti. 2,1 se dice que hay querezar para que todos se salven; pero si no hay esperanza siquiera que se puedan salvar, ¿Para qué rezar? ¿Qué sentido tiene rezar por todos?  Dice el teólogo Martelets: “Si Dios es amor, el infierno es una anomalía”, y no cabe duda que Dios es amor infinito, libérrimo, incondicional y gratuito! Son muchos los Santos Padres que insinúan que nadie va al infierno (Orígenes, San Cipriano, San Hilario, San Ambrosio…). La realidad es que nuestra imaginación no tiene los medios para imaginar las bellezas del cielo ni los castigos eternos; y no tenemos el concepto de eternidad. Decir sí a Dios, lo abarcamos todo de Dios; el sí lo abarca todo; en cambio, cuando decimos no, abarcamos solo una parte de Dios. Pensemos en la relación entre el niño que hace caprichos  y su mamá. Lamentablemente, San Agustín creyó saber el resultado del juicio divino…y detrás, otros Santos Padres: San Gregorio Magno, San Anselmo, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino. Así se llegó hasta la absurda predestinación absoluta (a fray Mauro le dio gana de romper el libro, al leer esta teoría, cuando era estudiante de teología).
La realidad es que el verdadero amor (=querer para uno la vida integral) lleva a esperar para otros lo que uno espera para sí mismo (Ef. 5, 1; Sab.11, 24). Amar a todos conlleva la esperanza que todos se salven: El amor perfecto excluye el temor, que está amarrado al castigo (cfr. 1Jn.4, 18).
En la Sagrada Escritura, hay dobles afirmaciones: unas de un sentido y otras de sentido opuesto. “El Espíritu Santo las irá explicando con el tiempo.“Aún tengo muchas cosas que decirles pero es demasiado para ustedes por ahora, y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. El no viene con su mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó, y les anunciará lo que ha de venir. El tomará de lo mío para revelárselo a ustedes, y yo seré glorificado por él. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que tomará de lo mío para revelárselo a ustedes” (Jn. 16,12-15; también: cfr.Mt.28,2).
Todo el mundo es pecador y nadie puede estar seguro de su estado de gracia, de si está pecando contra el amor (ni los Santos).        Por lo tanto, la esperanza cristiana se da dentro de una actitud de humildad. Con todo, se dice que la virtud de la esperanza conlleva su propia “certitudo” (=certeza…psicológica); que es solo la certeza que se apoya en la fe en el amor infinito Dios. La de alguien que tiene una fe viva y un auténtico amor a Dios y al prójimo. No se trata pues de un “saber evidente” sobre el destino definitivo y universal de la humanidad; no se trata de una seguridad matemática. Dice San Pablo: “Yo no me juzgo a mí mismo. Cierto que de nada me arguye la conciencia, mas no por eso me creo justificado, quien me juzga es el Señor”.  Sin embargo:”Yo no he venido para condenar al mundo sino para salvarlo” (Jn.12, 44-50). La esperanza cierta del perdón final tiene dos motivos: 1-El amor infinito, libérrimo, incondicional y gratuito de Dios en Cristo, el cual amor es tan fuerte que vence cualquier impedimento que se le ponga por delante. 2- El segundo se apoya en las palabras de San Pablo, al cual “le produce gran tristeza la dureza de sus hermanos los judíos…para abrirse a la gracia de Cristo”. Nos alegra mucho sentir el deseo de que todos se salven, aun los peores enemigos; del mismo modo que sentimos la “esperanza cierta” que la bondad de Dios nos salvará a los de este pequeño grupo, y no por nuestros méritos. Ver: la Representación navideña hecha por Santa Teresa del Niño Jesús, en: Tratado sobre el infierno, Compendio; de Hans Urs von Balthasar, pp.82-83. “El ángel del último juicio recuerda que ese Niño estará en el día vengador del juicio. El Niño, casi reprochándole, le dice: “Yo quiero escuchar tu súplica de que todas las almas encontrarán mi perdón”. El ángel de la venganza expone las exigencias de la justicia…a lo que Jesús responde:”Hermoso ángel, esconde tu espada. Tu oficio no es juzgar a la naturaleza que yo quería levantar y redimir. El juez del mundo soy yo mismo y mi nombre es Jesús (salvador)”. Entonces, el ángel del juicio cae de rodillas y se asombra y queda fuera de sí (perdido) por ese amor inefable”. Nos  sorprende y alegra mucho que nosotros sentimos así. Es una convicción íntima, filosófica y teológica. Es la realidad del Dios puro amor que nos persuade.
El teólogo L. Locher ha titulado su libro: El infierno pertenece a la Buena Noticia; porque Cristo nos ha salvado de él “bajando al infierno”. La solidaridad, dice el autor, es la que nos redime. La solidaridad de Jesús con los pecadores. Jesús ha deseado eficazmente lo que tantos místicos han expresado: ¡estar dispuestos a ir incluso al infierno para salvar a los demás! Nos sorprende sentir que, si fuera necesario, ¡aceptaríamos nosotros también sufrir cualquier cosa con tal que todos se salven! Y eso que estamos claros que no somos santos, ni mucho menos. Lo nuestro es un sentir de gente “de a pie”. El escritor francés Blondel dijo: “Me repugna el Cristo de Miguel Angel y prefiero en su lugar al Cristo de Fray Angélico, que en el juicio muestra sus heridas”
LA AUTO DESTRUCCION DEL MAL
“Lo mortal ha sido absorbido por la vida” (2Cor. 5, 4). Absorber en el sentido de una total desaparición, lo que antes había, ya no está más; salta a la vista que de lo negativo que hay en la muerte, se va hacia la pura positividad del vencedor (cfr. 1Cor. 15).Todo lo malo es tragado por la vida, que comienza con la resurrección de Cristo y dura para la eternidad, siendo las acciones de Jesucristo eternas por ser acciones de Dios (cfr. Ap.1, 18 y 19, 3).
 
DISCURSO SOBRE EL INFIERNO
Todos tienen el derecho de esperar. Todos tienen la obligación de creer que no es dogma de fe el que haya personas humanas en el infierno. En una Revista alemana ha sido expuesta esta tesis; y bien, han sido escritas muchas cartas injuriosas contra el autor (Hans Urs von Balthasar). La objeción fue la siguiente: “Con estas tesis se fomenta un optimismo frívolo”.Yo pienso, dice el autor (y así pensamos nosotros también), quelo más serio que existe no es la justicia vindicativa de Dios sino su amor. Según algunos, hablar del infierno es afirmar que hay allí una muchedumbre condenada eternamente. Una cosa es la posibilidad, otra cosa es la seguridad objetiva. San Agustín, tal vez por su sensibilidad maniquea, ha arrojado sobre la historia de la teología occidental unas terribles sombras; hasta callar ciertas frases bíblicas a favor de la misericordia divina victoriosa.
El que haya personas tan brutas que quieran empecinadamente estar lejos de Dios, aun después de que haya conocido con toda claridad todas las consecuencias para la eternidad ¡Tampoco es dogma de fe!
En suma, en la polémica suscitada no se tomó en cuenta la seriedad de las citas bíblicas a favor de la voluntad salvífica universal; como no se toma en cuenta que la única tesis razonablemente segura, es que ese “lugar” no lo hizo Dios ni ha sido Dios quien mandó a las personas al infierno.
Y eso a pesar del Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1033-1037; del Mensaje del CELAM del 1999 y de la catequesis de Juan Pablo II en la audiencia general del 28 de julio de ese mismo año 1999, “año del Padre”; y a pesar de la parábola del hijo pródigo, en la cual aparece con toda claridad que el infierno en que se fue encontrando el hijo no se lo había preparado el padre.
No estamos hablando de la apocatástasis de Orígenes (=restauración universal como certeza) sino de una esperanza confiada y bien fundamentada. Se trata de enfocar el alcance del amor de Dios (Lc.15) y el limitado alcance de la libertad humana para oponerse al infinito amor de Dios. La nuestra no es certeza atrevida sino esperanza confiada y bien fundamentada.
Naturalmente, la esperanza es que todos se salven y, entre ellos, yo. “El perdón desde la cruz es palabra y voluntad de misericordia, no una irresponsable amnistía” (Mons. Fessad, Arzobispo de París).
Una palabra importante, también en este tema, la tienen los Santos.
A la gran parte de ellos les resulta insoportable ver a un ser humano condenado al infierno para la eternidad. He aquí un ejemplo de oración de esperanza confiada, en la liturgia:”Señor Jesucristo, tú que extendiste tus brazos en la cruz para salvar a todos los hombres, haz que nuestras obras te sean gratas y haznos ver que tú has redimido al mundo” (en Nona del miércoles de la IV semana).
 
LA FE CRISTIANA
¿Qué es lo esencial de la fe cristiana? Credo in Deum = me arrojo ciegamente en los brazos de Dios (diferente de: credo Deum, y credo Deo). Nosotros creemos y los hermanos creen; no condenes al hermano; ¿Tienes tú el derecho de negar a tu hermano la esperanza que tú, para ti mismo, has depositado en la fe viva en tu juez? El amor verdadero no destruye el derecho pero sí lo sobrepasa (el de una madre); el juez queda juez pero misericordioso. Muchas citas bíblicas nos hacen esperar fuertemente en la conclusión finalmente positiva de nuestro juicio “final”, el cual ocurrirá así: al Maranathá no seguirá el Dies irae . El amor de Dios a cada hombre es absoluto e infalible. Todos, sin excepción, tenemos que decir “Señor, yo no soy digno”; pero ¡Es que nacemos perdonados! Es que el amor de Dios es cosa seria no cosa frívola! (cfr. Rom. 5, 6-11). Volvemos a decir que en el Nuevo Testamento hay dos series de expresiones contrapuestas referentes al juicio; no las podemos unir en una síntesis segura y definitiva. Pensemos en una pregunta: ¿Se apartará para siempre a aquel que se aparta ahora, en el tiempo? Nuestra respuesta es: “no lo sabemos!”. Un católico no puede ir más allá. Pero pensamos que podemos esperar, que la luz del amor divino pueda penetrar a través de cualquier oscuridad o apartamiento humano. No es legítimo pasar de una amonestación a una realidad fáctica. Hay una resurrección para el juicio y una para la vida (Jn. 5, 29);”serán arrojado a la cárcel hasta que paguen toda la culpa”; cárcel dura pero no eterna. Hay tantas citas que hay que tomar en cuenta: Mt. 5, 26; 11, 23; 18, 34; 21, 31; y Lc. 13, 35. ¿Es necesario que se dé el paso: desde la mera amenaza al “saber” que sí se realizará? No es necesario ni correcto. Está claro que Dios no obliga a nadie a querer la salvación, pero Dios todo lo ha confiado a Cristo y él ha vencido al mundo, y a todos sus enemigos, incluyendo la muerte, que es fruto del pecado. Dios quiere que todos se salven (1Tim.2,4 y 2P.3,9); ¿Será frustrada su Voluntad absoluta? “Atraeré a todos hacia mí” (Jn. 12,31 y Tito 2,11); ¿Ha sido frívolo e imprudente Cristo? (Rom. 11,32; 5,15-21; 11,26; Col. 1,20; Ef.1,10). El otro grupo de citas (sobre el castigo) es: Mt. 25,41; 12,32; 25, 12 y 7,23.
Negamos que la serie de amenazas quite su fuerza a las expresiones “universalistas” de salvación, y afirmamos: las expresiones  universalistas dan derecho a esperar a favor de todos. La certeza no se puede conseguir, por ahora, pero la esperanza está bien fundamentada, y no la podemos reducir solo para nuestras personas. ¿Puede nuestra negación de Dios estar a la altura del juicio de Dios “que es misericordia”? No hay simetría; como en la parábola del hijo pródigo, no había simetría entre la justicia vindicativa con la cual el hijo se juzgaba a sí mismo y la imprevisible misericordia del padre. El hijo pródigo no podía imaginar, y nosotros ¿podemos? Otra pregunta inquietante: ¿La visión, desde el Paraíso, del castigo de los familiares condenados ¿empañará o aumentará la gloria y la felicidad de los bienaventurados ¿
¿Acaso soy yo responsable de mi hermano? Si él escogió ir al infierno, a mí ¿qué? Esto significa que en mi corazón hay insensibilidad, que es falta de amor; en esta tierra, la insensibilidad para la salvación eterna de los demás es odio. En el Paraíso se supone que seremos ya en el amor perfecto, ¿entonces? En el Paraíso ¿me dará igual saber que mis familiares (hijos, padres…) están en el infierno? Y a Dios ¿le da igual? El amor todo lo espera (1Cor.13, 7). ¡Esperar en la salvación de todos es exigencia de amor!
 
 
APENDICE
En estos días, entre Papa Francisco y Oscar Luigi Scalfari (ateo), Fundador del Diario italiano LA REPUBBLICA, se ha desarrollado un diálogo de gran importancia, porque concierne al tema del pecado (al cual está relacionado el tema del infierno). El Fundador del Diario sostiene que Papa Francisco ha suprimido el concepto de pecado porque ha proclamado la libertad de conciencia (el “Fundador” Scalfari habla de forma positiva del Papa). Sin embargo, al “Fundador” le faltó hacer referencia, al respecto, a dos conceptos cristianos importantes: el concepto de libertad y el concepto de una conciencia iluminada por el conocimiento adecuado y, sobre todo, por la recta intención (cfr. Mt. 7, 12). Si hay estas dos condiciones, hay que hablar de “libertad de conciencia”; entonces, no se tratará de pecado, aunque  se dé un resultado “material” equivocado.
Se puede anotar que ésta ha sido siempre la doctrina de la Iglesia. El gran mérito de Papa Francisco, aquí como en su enseñanza en general, no ha sido tanto el de cambiar la doctrina cuanto el de impulsar, con el ejemplo y la palabra, una nueva caridad pastoral, que podríamos llamar “auténticamente evangélica”.
 Por lo demás, estamos muy de acuerdo con la conclusión del diálogo, de parte del Fundador del Diario, que él formula así: “De todos modos, se puede tender a la superación del concepto de: pecado como eje de la vida espiritual”. (cfr. casa.it del 30 de diciembre de 2013). ¿Cuánto la visión pecado céntrica ha contribuido para que pensáramos en un infierno sobrepoblado?
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CRISTO, EL SALVADOR (= salud dador y Redentor) “IN FONTE”

Querid@ Teólogo@:
 
 
El Sacrificio es toda ofrenda interior a Dios, y cada manifestación externa de esa ofrenda: oración, limosna, ayuno, mortificación. Su finalidad: reconocer la absoluta soberanía de Dios, mediante la adoración, la acción de gracias, la alabanza, la súplica y, todavía en nuestro tiempo, la expiación. Hoy, con fundamento en la teología del Beato Duns Escoto y la actual sensibilidad religiosa, tal vez habría que apartar el significado de sacrificio como expiación, pues no hay nada que expiar, que pagar, porque el amor de Dios es gratuito, el amor infinito de Dios tiene la libertad de no tomar en cuenta  la ofensa, especialmente cuando el ofensor se lo pide con sinceridad y coherencia; Él tiene derecho de ser generoso (Cfr. Mt. 20, 8-15). La Misa es sacrificio de adoración y agradecimiento (eucaristía) no de expiación. El Cordero que quita los pecados del mundo lo hace EXPRESANDO EL AMOR DE DIOS, NO EXPIANDO (que sería pagándole a Dios el precio del pecado, con la sangre). Cristo en la cruz hace presente el amor de misericordia (=amor de entrañas) de Dios, que quema los pecados del mundo (Cfr. Is. 6, 6-7; y Lc. 15, 11-24). Per-dona, o sea, su.per-dona, como si nunca hubiese existido la ofensa;  como cuando la madre perdona a su hijo; “los hijos nacen perdonados”, acaba de decirme una madre. El ser humano solo debe hacer algún gesto para expresar su libertad de buscar el perdón (para permitir a Dios entrar en su ser y re-ordenarlo, sanarlo, salvarlo (= devolverle plenitud de vida).                                        
 
Ciertamente, Cristo ha obrado la reconciliación del ser humano con Dios de manera objetiva no solo moral, produciendo esa cantidad de amor capaz de infundir en la humanidad ànimo y energía para levantarnos y volver al Padre (cfr. Parábola del hijo pródigo). Como si alguien se hubiese acercado al hijo pródigo de la parábola, el cual estaba tan prostrado que no era capaz de nada; como si este amigo se hubiese acercado y con su interés de amor le hubiese convencido y le hubiese dado energía psicológica y moral para volver al Padre. Pero, hay una razón màs radical: Cristo, Verbo encarnado, es Mediador y Pontìfice  “IN  FONTE”(=en su fuente), o sea: EN SU ENCARNACION. Por ser el Primer pensado, el Primero en todo, por ser hombre y Dios, en el cual, por el cual y para el cual todos nosotros hemos sido creados, es nuestra salvación (=plenitud de vida) y redención “IN FONTE” (por ser él fuente). El es el manantial de vida, vida dada y vida recuperada después de haberla perdido por el pecado (=re-dención (=recuperación); vuelve a sanarse el ser humano como sucede  a la herida de un dedo, que se cicatriza espontáneamente mientras está en cuerpo vivo. El es el cuerpo vivo de la humanidad. Ciertamente él es nuestro sumo sacerdote al encarnarse, el pontÍfice máximo (el puente máximo) por su naturaleza de Verbo encarnado. Al encarnarse, de una vez  ha llenado la distancia entre Dios y el hombre, ha enlazado la humanidad con Dios, no en sentido pecado-céntrico sino amor-cèntrico.  EL, “IN  FONTE”.  lo es y lo hizo todo.
 
“ Ante los ojos de esos cristianos (judío-cristianos) se presenta la espléndida visión de Cristo, Hijo de Dios, hombre bueno, que realiza una maravillosa obra de mediación sacerdotal superior a la de Moisès, manifestando una alianza nueva y mejor, un sacerdocio también mejor, superior al de Levì , según el modelo de Melquisedek.  Ademàs, esta novedad trae consigo otras novedades: un templo nuevo, un culto nuevo, un sacrificio nuevo, una vida nueva, toda ella animada por la ley del amor” (de: SAGRADA BIBLIA, VERSIÒN OFICIAL de la Conferencia episcopal Española, 2011, pp. 2009,3). Pero todo esto ya estaba en Cristo, hace quince mil millones de años, “un segundo antes del Big Bang”; porque para Dios no hay tiempo, todo lo que él quiere ya está hecho. Quiso crear todo en Cristo, ya estuvo; quiso re-sanar todo en Cristo: ya estuvo (cfr. Ef. 1, 4-10 y Col.1, 15-20). Esta visión responde más adecuadamente a tantas preguntas de la nueva racionalidad y sensibilidad religiosa de hoy. Las nuevas generaciones encuentran en esta nueva visión a una imagen más auténtica de Dios: Dios amor, que no castiga, que no manda desgracias como castigo, que no crea ni manda la muerte, que no  crea el infierno ni manda al infierno ( Cfr. CELAM, Mensaje en el año del Padre, 1999; Juan Pablo II, Catequesis en la audiencia general del 28 de julio de 1999).
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El Perdon de Asis

Querid@ teólog@,
Historia. San Francisco de Asìs, en 1216, después de una gran lucha para no dejarse arrastrar por un deseo sexual desordenado, fue invitado por el Señor a pedir un regalo. Francisco dijo:”para mì no pido nada; solo pido que todos aquellos que entran a esta capilla (La Porciùncula, en Santa Marìa de los Angeles, Asìs, Italia), arrepentidos de sus pecados, puedan ser perdonados plenamente de todos sus pecados” (=INDULGENCIA PLENARIA).
El pecado es todo cosa nuestra; nosotros tomamos la decisión. La condición del ser humano es la siguiente: el deseo nos  arrastra y seduce; el deseo desordenado no dominado engendra el pecado; el cual, al final, engendra la muerte (Cfr. St. 1, 12-18). Leer  la parábola del Padre amoroso (ex Hijo pròdigo). Lc. 15, 11-17
Pero el ser humano busca la vida, ha sido creado para ella. Busca còmo aniquilar la muerte producida por el pecado (=des-orden por el cual las cosas ya no funcionan, la vida ya no funciona). Se da cuenta que el des-orden va contra el orden de la creación, y por ende, contra el Creador, y busca còmo compensarle al Creador, por la ofensa (…trabajando por èl , haciendo sacrificios etc. Razona asì según la justicia humana, que es simétrica, tanto cuanto, etc.) y asì re-ordenar su vida.
Sin embargo, el Creador, que es padre y madre, lo acoge al pecador con entrañas de misericordia, y no solo no le hace pagar nada sino que le hace una gran fiesta; y lo reintegra a la casa, a la gracia, gratis precisamente.
El hijo està feliz; en adelante ni se le ocurrirà pensar  dejar la casa del padre. Querrà mantener su vida completamente ordenada segùn los consejos de amor del padre, que son los Mandamientos.
Eso sì, como ser libre que es, tiene que hacer un trabajo  existencial, un trabajo consigo mismo. Tendrà  que hacer 2 cosas: expresar su libertad de querer cambiar y, la segunda cosa, ir re-ordenando su persona en todos aquellos hábitos que lo llevaron a dejar la casa del padre; para no correr el riesgo de volverse a des-ordenar, a dejar la Casa del padre y…a morirse de hambre.
A este trabajo existencial de re-ordenar sus dinamismos humanos-psicològicos-espirituales se le llama PENITENCIA (al principio, los frailes menores se llamaron LOS FRAILES DE LA PENITENCIA),  que dura toda la vida. Todos debemos vivir una vida de penitencia, asì entendida, no en el sentido de hacer sacrificios dolorosos para pagar por nuestro pecados.
El hijo derrochador de la parábola empezó este proceso cuando dijo “me levantarè..” y lo continuò quedando con fidelidad en la casa del padre.
EL PERDON DE ASIS ENTRA EN ESTA DINAMICA DE PENITENCIA. Es una ayuda muy grande y significativa para aquellos que anhelan re-ordenar su vida  y son capaces de someterse a grandes sacrificios; como por ejemplo, emprender largos viajes dolorosos y peligrosos, como son los peregrinajes a tierras lejanas.
La Iglesia, como madre, tiene el poder de administrar la gracia (el amor producido por Jesùs, en su vida y sobre todo en su pasiòn, muerte y resurrección); a la gracia de Jesùs se añade también el amor de los santos y de todas las personas buenas. Asì, la Iglesia reserva parte de estos tesoros a los peregrinos. Hasta el tiempo de San Francisco, estos tesoros estaban reservados solamente a los peregrinos  de Tierra Santa, de Santiago de Compostela y de Roma. El Perdòn de Asìs significa que estos tesoros, por intercesión de San Francisco de Asìs, en adelante, serán reservados también a los pobres que no pueden emprender esos grandes y costosos viajes. En adelante, serà suficiente visitar la capilla de la Porciùncula. No olvidemos que toda esta gracia es en vistas a provocar una vida de penitencia, en el sentido entendido arriba.
En nuestros tiempos, este perdón total se puede obtener visitando cualquiera  iglesia franciscana y parroquial. Se puede obtener una vez el dìa 1 de agosto y una vez el dìa 2 de agosto, para sì mismo(a) y para  un(a) difunto (a).   
Las otras condiciones son las siguientes:
  • Confesarse, para estar en gracia de Dios (dentro de los 8 dìas precedentes o siguientes al dìa de la visita).
  • Visitar una iglesia franciscana o una iglesia parroquial, y recitar las siguientes oraciones:
    • El PADRE NUESTRO
    • El CREDO
    • PADRE, AVE, GLORIA por el Papa
  • En el mismo dìa de la visita, participar en la Misa (en cualquier iglesia)  y comulgar sacramentalmente.  
Como es fácil notar, es una visión dentro de una nueva teología, o sea: dentrode una nueva interpretación de las verdades cristianas.
Un fuerte abrazo,
Mauro
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EL PECADO COMO DES-ORDEN

Querid@ teólog@, el pecado es des-orden y éste causa muerte; pero Jesús, con su resurrección le gana la batalla al desorden y a su consecuencia la muerte; RE-ORDENA LA HUMANIDAD Y EL COSMOS.

Las 3 lecturas de este décimo cuarto domingo del tiempo ordinario están atravesadas por una gran enseñanza; he aquí la enseñanza: la soberbia de los poderosos causa el desorden (“vivir según la carne…”. Cfr. Rom. 8, 9) en el mundo y la muerte. En cambio, la mansedumbre de los humildes, con la persona de Jesús al frente, re-ordena (“vivir según el Espíritu…”)  y salva el mundo. Vuelvo a repetir la gran enseñanza de las 3 lecturas de este domingo. Detengámonos un poco más sobre esto. Las soberbia, el egoísmo, o sea, el pecado causan el desorden de la creación y la muerte, porque pecando, uno se aleja de Dios que es vida y felicidad. Nosotros acostumbramos pensar y decir que las enfermedades y la muerte vienen de Dios. En realidad, estamos muy equivocados. Porque Dios es Dios de vida y de amor, que no de muerte (Cfr. Sabidurìa, cap. I). El que te ama no te aporrea. Dios es un padre todo amoroso y ni siquiera puede pensar de mandar una enfermedad y la muerte a sus hijos. Recuerden la parábola del hijo pródigo. Entonces, ¿Por qué cuando visitamos a un enfermo, le decimos: “Es voluntad de Dios…le mandó una prueba, y cosas así? Preguntémonos:

  1. ¿Quién causó los 320.000 muertos del terremoto de Haití? Sólo el delirio de algún desequilibrado mental pudo decir que fue castigo de Dios…y ha habido lamentablemente desequilibrados mentales…hasta gente de Iglesia, que han dicho esta blasfemia!
  2. ¿Quién determinó la muerte de las 7 personas muertas por la bomba dejada en el bus, la semana pasada, en Guatemala? Acaso Dios?
  3. ¿Quién quiso que fueran degollados los 22 campesinos en la finca Los Cocos, en el Petén, el mes pasado? Acaso Dios?
  4. ¿Es voluntad de Dios que mueran en el mundo 30.000 niños por hambre, diariamente? Acaso Dios? Acaso somos desequilibrados mentales? Hay que buscar los verdaderos causantes, porque estas cosas son causadas por seres humanos con nombre y apellido…y en alguna lista podría estar también nuestro nombre y apellido. Decir que es Dios el causante de todas estas desgracias es evadir nuestra responsabilidad humana; es que no queremos investigar; es que no queremos afrontar la lucha por la justicia; es que no queremos descubrir nuestras culpas!

Entonces, ¿Qué dicen? Las desgracias y la muerte ¿vienen de Dios o de otra fuente? Espero que sepan contestar bien, esta vez! Para dar más fuerza a lo que estoy diciendo, me voy a apoyar en algunos pasajes de la Sagrada Escritura y en algunos textos del Magisterio.

  1. De Dios sólo viene lo bueno, la vida y la felicidad, la enfermedad y la muerte son consecuencia del pecado (Benedicto XVI a los enfermos que iban a Lourdes, el 11 de febrero de 2009).
  2. Todo lo malo, lo que hace  sufrir y produce muerte es causado por el uso desordenado de la libertad humana, y las cosas, una vez desordenadas, ya no funcionan, no producen vida (“por el pecado entró la muerte en el mundo”, de forma directa, de causa y efecto, de lógica natural, no por intervención de Dios que mandarìa la muerte por el pecado. Cfr. Rom. 5,12).
  3. El lenguaje que solemos usar los cristianos ante las desgracias y la muerte es piadoso pero perpetúa una “imagen de Dios que tanto daño nos ha hecho y tanto daño sigue haciendo: la imagen de un Dios justiciero, vengador, antojadizo, arbitrario” (CELAM, 1999). “El infierno no es castigo de Dios sino la última consecuencia de la decisión humana” (Juan Pablo II, 28. 7. 1999).

Decimos:”Dios nos lo quitó, bendito sea el nombre de Dios!”; “es que le había llegado su hora!”; “hay que aceptar la voluntad de Dios!”; “Dios sabe lo que hace; lo necesitaba junto a él”. Son expresiones piadosas pero no corresponden a la verdad y entonces se vuelven extraviantes.
Entonces, las enfermedades y la muerte no vienen de la creación de Dios ni de El sino vienen del desorden que los humanos ponemos en la creación. Así lo dice el Papa Benedicto XVI.
Un ejemplo es el cambio climático. Talamos los árboles demasiado y no hay lluvia; consumimos cosas inútiles y tiramos millones de toneladas de deshechos en el mar, en los lagos y los peces se mueren; y se mueren también los pobres pescadores porque no tienen qué pescar y qué comer. Queremos usar gases que destruyen la capa de ozono… que es como un sombrero que nos resguarda de los rayos peligrosos del sol que queman y causan el cáncer de la piel, y entonces, se deshacen los glaciales y los mares crecen y ahogan los que están cerca del mar, y así vamos teniendo problemas graves, enfermedades y muerte (Cfr. Rom. 8,1-30)..
Es que cuando se desordenan las cosas, éstas no funcionan y en lugar de vida  producen muerte…accidentes de tránsito; el pecado es desorden. Si en la casa hay vicios, gritos, violencia, traiciones, injusticias con los hijos…se vuelve un infierno. Ese infierno no lo creó Dios sino nosotros, algún miembro de la familia, de la sociedad. La situación que estamos viviendo en Guatemala,,, con tantos delitos, con las instituciones que no funcionan. Consecuencias de los pecados o sea de los desordenes que la soberbia, la codicia y el egoísmo de tantas personas, desde la conquista hasta las masacres que se han cometido los últimos 40 años. La desigualdad…la extrema pobreza, la desnutrición, la falta de medicinas, de escolarización…
Dios, lejos de mandar estas cosas, llora por tantos sufrimientos y muerte de sus hijos e hijas…Preguntan algunos, ¿Por qué no lo evita?
¡Porque respeta la libertad! No los quiere, ni los permite sino los tolera! ¿Por qué no destruye a estos malvados?..y ¿Nosotros? Se dice que “No se mueve hoja sin la voluntad de Dios”. Pues está equivocado el dicho. Lo que hay que decir es que no se mueve hoja que Dios no sepa; eso sí; pero todo lo malo se mueve y se hace contra la voluntad de Dios. Las hojas de los árboles del Petén se mueven y caen al suelo no porque Dios lo quiera sino porque los que quieren llenarse de dinero lo quieren.

¿Què hacer? 5 cosas.

  1. Aclarar, combatiendo ciertas ideas que tanto daño nos han hecho y nos siguen haciendo.
  2. Desordenemos lo menos posible, pecando lo menos posible, ¡Ojalá NUNCA! Purificándonos con una buena confesión y con una vida en gracia de Dios.
  3. Produciendo mucho amor, mucho orden, hacia aquellos que más sufren por el desorden…así colaboramos con Cristo el RE-ORDENADOR.
  4. Si son delitos perseguibles, investigar y animar a investigar para exigir justicia (que es el primer paso del amor); y, después de haber encontrado el culpable o los culpables; haberlos llevados a juicio y encarcelados, entonces:
  5. PERDONAR …y ¡Y que todos nos encontremos en el Paraíso, aun este pobre desgraciado!

Chao. Mauro

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LA MISERICORDIA DIVINA

La misericordia, en la Sagrada Escritura, es una potencia especial del amor que prevalece sobre el pecado y la infidelidad del pueblo elegido. Sus frutos son: el perdón, la restauración de la alianza, la remisión de la culpa-deuda, gratis.

1)      Distinguir entre justicia humana y justicia divina.
2)      La primera es un acto básico de amor pero tiende a ser simétrica, estrecha, igualitaria entre la ofensa y la reparación (éste fue el punto de partida equivocado del CUR DEUS HOMO de San Anselmo); a menudo incluso, en las personas menos cultivadas, se la confunde con la venganza.
3)      La justicia divina, en cambio, es MISERICORDIA (miseri-cor-dare =  dar el corazón al miserable), la cual conlleva: comprensión, ternura y perdón hacia el débil ser humano, considerado en su esencia de ser imagen de Cristo, el HIJO PREDILECTO.
4)      En el A.T., la misericordia de Yavé es descrita con dos palabras: rahamim (= amor de entrañas, de madre) y hesed (=fiel a sí mismo, amor de padre). (Is.49, 15; Jer. 31,3; Is. 54,10).
5)      En la parábola del Padre misericordioso (mal llamada: del hijo pródigo), el hijo menor regresa pensando en la justicia humana (simétrica, igualitaria, tanto cuanto…), en cambio, el Padre actúa con la justicia divina, o sea: con misericordia, compasión, ternura y gratuidad (como una madre).
6)      Así actúa Dios con nosotros: perdona nuestras “deudas”, pecados, gratis. Cristo, imagen visible del Dios invisible, perdona a sus asesinos y se lleva al paraíso, el mismo día, al ladrón y asesino, que acaba de mostrar apenas un signo de honestidad.

NOTAS: – Cfr. La encíclica de J.P.II “Dives in misericordia”.
– La salvación es producida por la misericordia no por la justicia al estilo humano.
Nuestras obras buenas son signo de la gracia no causa, consecuencia no fuente (mèrito).
– El evangelio de Lucas es el evangelio de la misericordia. Y ésta es el tema eje de la predicación de Jesús.

Un fuerte abrazo,
Mauro

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Interpretación Actualizada de algunos conceptos sobre la Pasión y Muerte de Jesús

Querid@ teólog@, es necesario tener conceptos nuevos, que ayuden a entender los textos de la pasión con ojos nuevos.

1) Primer concepto. “Dios mìo, Dios mìo, ¿Por què me has abandonado? Es èsta una expresión desesperada de Jesùs que se sentirìa abandonado por Dios? No. Jesùs estaba orando con el salmo 21. Jesùs, al proclamar el primer versículo, declara que se està realizando en èl lo que està escrito en ese salmo. Asì hacían los hebreos cuando querìan decir que se estaba realizando, recitaban el primer versículo.

El salmo 21 es la oración de un hombre justo y creyente que se encuentra en una situaciòn dramática, como si se sintiera acosado por los hombres y abandonado por Dios; es la situaciòn del perseguido que clama a Dios; el oprimido, en medio de su tribulación se queja pero sin dejar de tener plena confianza en que Dios lo liberarà.

2) Segundo concepto. “Para que se cumplieran las Escripturas”. ¿Por què los evangelistas se preocupan de decir una y otra vez esta frase? La respuesta es: para ser creìbles ante los hebreos. Se apoyan sobre las Escrituras, especialmente los salmos(los citan màs de 20 veces) por ser la oraciòn de la gente común. Los evangelistas no tenìan otra manera para convencer que Jesùs, muerto en la cruz, era el Mesìas esperado. Tenìan que recurrir a la autoridad de la Sagrada Escritura. En efecto, los hebreos manejaban el concepto de que el que morìa en la cruz era maldito por Dios (maldito el que pende de un madero); entonces  ¿Còmo era posible que el Mesìas pendiera del madero de la cruz? Ademàs, estaba siendo condenado por las legìtimas autoridades religiosas de Israel; y el que tenía que ser el libertador del pueblo hebreo estaba siendo vencido por los enemigos del pueblo hebreo. El único medio que tenìan los evangelistas era decir que eso estaba escrito en las Escrituras. Pero ¿QUÈ ES LO QUE ESTABA ESCRITO?  La Escritura prevé y describe aquello que suele pasar en la realidad; aquello que le ha pasado, pasa y pasarà al justo que CONFÌA en Yawè. Lo de las Escrituras no es una PLANEAION, SINO TAN SOLO UNA PREVISION.

Hay que darle vuelta a la interpretación: LAS COSAS PASARON ASÌ NO PORQUE LO DECÌAN LAS ESCRITURAS,sino: LAS ESCRITURAS LO DECÌAN  PORQUE LAS COSAS PASARÌAN ASÌ”.  Dios no planeò la muerte de Jesùs; sòlo querìa y velò que triunfara EL AMOR!

3) Tercer concepto. ¿A quièn achacamos la muerte de Jesùs? A los judíos ya los Romanos; como dice con toda claridad San Pedro en Hechos 4,10. Los responsables de toda injusticia tienen nombre y apellido humano. El Papa Juan Pablo II, en el Mensaje par la jornada mundial de la paz del año 2005 se preguntaba: ¿Què es el mal? Su respuesta fue: “El mal no es una fuerza anònma que opera en el mundo a través de mecanismos deterministas e impersonales, sino el rostro y nombre de hombres y mujeres que libremente lo acogen”. Detràs de todo sufrimiento y desgracia nunca està Dios sino seres humanos con nombre y apelido.

4) Cuarto concepto. “HAGASE PADRE, TU VOLUNTAD!”. No significaba que la voluntad del Padre era la de que Jesùs fuera crucificado, porque asì El lo había planeado, sino: “PADRE, QUEDARÈ FIEL EN EL AMOR, PORQUE ÈSTA ES TU VOLUNTAD PARA TODOS Y PARA SIEMPRE, PORQUE TÙ ERES AMOR Y NO PUEDES PEDIR OTRA COSA. Sin embargo, Tù, Padre, CREADOR DE LA VIDA, LLORAS CUANDO PARA QUEDAR FIEL EN ELAMOR UNA HIJO TUYO VIENE MATADO”!

Un fuerte abrazo,
Mauro

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Misterios Silenciosos

Querid@ teólog@,

1. Contemplamos los 18 años de silencio de Jesús. Desde la incursión en el templo de Jerusalén, con tantas preguntas a los Doctores de la ley (Cfr.Lc.2, 41-52), hasta la lectura y el comentario del libro de Isaías en la sinagoga de Nazaret (Cfr.Lc.4, 16-21). 18 años de abundante siembra humano-divina.

2. Contemplamos las manos encallecidas de Jesús. Trabajando en el taller de José para ajustar “el pan de cada día” (Cfr. Mt.13, 55 y 6,11).

3. Contemplamos las angustias de Jesús. Por la muerte de José; por los vecinos que sufrían la pobreza y el clima de violencia que había en Nazaret. Angustias por la prepotencia de los soldados romanos y de los que acaparraban la tierra de los pobres, sin respetar “el año de gracia” (Cfr.Lc.4, 19).

4. Contemplamos a Jesús discerniendo su vocación. Meditando y poniendo en práctica la Palabra divina y el ejemplo de los santos Patriarcas y Profetas; orando mucho para conocer y hacer la Voluntad del Padre, que es permanecer fiel en el amor (Cfr. Mt.6, 10 y 26, 39).

5. Contemplamos los frutos de estos 18 años de silencio. Años que produjeron frutos de vida en plenitud, para Jesús (Cfr.Lc.2, 52) y para nosotros; concibiendo el proyecto titánico de instaurar el Reino de Dios sobre la tierra ¡hasta las últimas consecuencias!

Estos 5 misterios cubren un vacío del Rosario. Invitan a meditar sobre la “vida oculta” de Jesús, a la luz del contexto histórico y de los 3 años de su vida pública. También, ponen de relieve la humanidad de Jesús, nutriendo la espiritualidad integral de un Jesús no sólo divino. Finalmente, estos misterios invitan a los jóvenes a valorizar su vida en perspectiva de futuro; y a todos nos invitan a santificar el trajín de cada día.

Guardando una cierta lógica histórica, para recitar en la semana todos los misterios del Rosario, el orden podría ser el siguiente:

Lunes: gozosos
Martes: silenciosos
Miércoles: luminosos
Jueves y Viernes: Dolorosos
Sábado y Domingo: gloriosos

Te lo dejo para reflexionar.

Un abrazo,
Mauro

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El César no es Dios

Querid@ teólog@, esta es solo una pequeña nota …
Lucas 20:22
¿Es lícito pagar el tributo al César?
Enséñenme una moneda; ¿de quién es esta imagen?
“es del César”
“Denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”
 
1) El César no es Dios, pero tiene un lugar en la sociedad: el de hacer posible la convivencia humana y promover la fraternidad, cosas queridas por Dios. Entre el César y Dios hay distinción no división.  El César está en función de Dios, la política está en función de los valores más altos, los de la conciencia y de una religión de amor; el dinero también está en función de Dios.

2) La autoridad viene de Dios. No necesariamente esta autoridad concreta, ni la del Papa, ya que esta autoridad concreta la eligen los seres humanos. Pero, una vez elegida, sí hay que respetarla y prestarle la obediencia, porque somos sociables y la autoridad es necesaria para salvaguardar el orden y buscar la voluntad de Dios.

3) Es abominable el que los candidatos usen tan descaradamente el nombre de Dios (Dios primero; Dios nos quiere porque hoy no llovió…) cuando se sabe, empezando por las sumas exageradas de dinero para propaganda, que cuidarán solo de los intereses egoístas.

Un abrazo

Mauro

 

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Dios es amor Teología Franciscana

Reflexión Teológica sobre el dolor (Falso/Verdadero)

Querid@ teólog@, ¿Cierto o falso?

 1) “El Señor quiso triturar a su siervo con el sufrimiento” (Is. 53,10).  

FALSO. El Señor, por naturaleza, no quiere triturar a sus hijos.

2) ¿Es cierto que Dios castiga a los hijos por los pecados de los padres?

-FALSO. Dios non castiga ni se venga, mucho menos, de manera tan injusta.

3) ¿Es cierto que es Dios quien manda el sufrimiento, por castigo o por prueba?

-FALSO. Dios no castiga ni necesita poner pruebas porque lo sabe todo (Cfr. St.1, 12-18).

4) ¿Es cierto que Dios manda la muerte, fijando el día y la hora de la misma?

-FALSO. Dios no ha creado la muerte; ésta ha entrado en el mundo como consecuencia del pecado no como castigo del Creador (Cfr. Rom. 5,12).

5) ¿Es cierto que cuando uno sufre o muere eso es la voluntad de Dios?

-FALSO. Dios no ha creado el dolor ni la muerte y no  los quiere para nadie; éstos tienen siempre causa humana. No los quiere ni los permite, sólo los tolera porque respeta la libertad humana.

6) ¿Es cierto que cuando un niño se enferma de cáncer o de rotavirus y muere, hay que aceptarlo porque ésa es la voluntad de Dios?

-FALSO. Dios llora ante esta realidad, como lo hace siempre ante nuestro sufrimiento, porque el dolor y la muerte son fruto del pecado, su enemigo, y no quiere el sufrimiento de sus hijos.                                                                                                                                

7) ¿Es cierto que Dios quiso que Jesús muriera y muriera en una cruz?

– MUY FALSO. Los Sacerdotes y fariseos, los romanos y Pilato quisieron que Jesús muriera torturado y en una cruz. Dios, que es amor por naturaleza,quería sólo que Jesús quedara fiel en el amor. Que quedemos siempre fieles en el amor, ésta es la voluntad del Padre para cada uno de nosotros sus hijos, porque esto es lo que nos da vida. Jesús en esa fidelidad heroica produjo amor en tal “cantidad” (siendo hombre perfecto y Dios) que salvó a toda la humanidad, por todos los tiempos. Nos salvó el amor de Cristo Jesús, que no la cruz. Uno puede hacer muchos sacrificios pero si no tiene amor de nada le aprovechan (Cfr. 1Cor. 13).

8) ¿Es cierto que uno sufre porque es predilecto de Dios?

– FALSO. El enfermo sufre pero: no porque es predilecto de Dios, sino: ¡es predilecto de Dios porque sufre!

Entonces ¿Por qué se han dicho estas cosas por 2000 años y se siguen diciendo, incluso por sacerdotes?

Entonces ¿Qué quiso decir Jesús en el huerto del Getsemaní con el grito angustioso “…Si no es posible que pase este cáliz, QUE SE                                     HAGA, PADRE, TU VOLUNTAD”?

  ¿Qué dice la Biblia? El 28 de julio de 1999 (año del Padre, en preparación al jubileo 2000), Juan Pablo II, respecto a la interpretación de la Biblia, dijo lo siguiente: “La Revelación en la Biblia es progresiva  y su significado se irá precisando progresivamente”. El tema del dolor es un ejemplo de esta revelación y puntualización progresivas. Prácticamente, a partir de 800 años antes de Cristo, el tema del dolor se ha ido modificando cada 200-300 años, ante los golpes de la experiencia humana. Dios ha ido acompañando la experiencia humana dando respuesta progresiva. Además, hay que tener presente que en la cultura hebrea no se conocía el concepto de causa secunda (que es el ser humano, el cual puede hacer cosas contra la voluntad de Dios). Sólo conocían la causa primera (= Dios), que lo  hacía todo, mandaba también la muerte y hacía morir los niños…”El sabía por qué”

  1. 800 años a.c., se creía que “sobre esta tierra (ya que la resurrección era todavía desconocida) Dios bendecía a los buenos con una vida próspera y feliz, y castigaba a los malos con desgracias y sufrimientos”Cfr. 2 Cro. 1,11). Pero la experiencia a menudo decía otra cosa: los buenos sufrían y los malos gozaban. Los sabios hebreos buscaron otra explicación del dolor.
  2. 600 años a. c., para superar la creencia anterior se forjó otra que se llama responsabilidad corporativa; según la cual “Dios castigaba o premiaba a los hijos por los pecados o por la honestidad de los padres, respectivamente”. Había posibilidad de intercesión. (Cfr. Gen.6, 9 y 18,23-32). Pero pronto surgieron objeciones también a esta explicación. Eso es injusto, decían los profetas Jeremías (12,1) y Ezequiel (18,1-4; 34,23). “Es injusto que nuestros padres comieron uvas agrias y a nosotros se nos destemplan los dientes”. Entonces se forjó una idea revolucionaria: Todo es responsabilidad personal, cada quien paga por sus pecados. Sin embargo, también aquí la experiencia no concordaba: pues había personas claramente honestas que sufrían grandes calamidades.
  3. 400 años a.c. Es cuando algún Sabio, probablemente venido del destierro de Babilonia, produce la bella parábola del santo Job (9,22-24 y 19,25). Este personaje se queja con Dios de que es castigado sin merecerlo, pues él es hombre muy recto. Los amigos, convencido de la idea anterior, querían    convencer al amigo que le convenía admitir la verdad, es decir, de que algo                 grave había cometido. Pero Job, fuerte de su buena conciencia, sostenía su inocencia. Al final, Yavé da razón a Job. El es inocente, sin embargo “en el dolor hay algo misterioso y educativo que sólo Dios en su infinita sabiduría   conoce”. Más adelante, se podrá tener más luz.
  4. 33 años de Cristo. Su muerte y su resurrección hacen plena luz sobre el por qué y el final del dolor humano: “los seres humanos causan el dolor y la      muerte, pero Dios no está lejos e interviene para consolar, aliviar y resucitar del máximo dolor que es la muerte” (“Ustedes lo mataron, Dios lo resucitó”, San Pedro en Hechos 4,10).
  5. A este punto, todo tenía que estar claro, sin embargo, la fuerza de la cultura y de la tradición, al querer explicar el dolor y la muerte del justo Jesús, se dio una explicación-síntesis de todas las precedentes explicaciones, asumiendo algunos elementos de cada una. Y se explicó el todo de una forma hasta repugnante: ¡Dios, se ha argumentado, tenía que ser desagraviado por los pecados de los seres humanos, pero, éstos tenían que pagar con la sangre, y como la sangre humana no estaba a la altura de desagraviar a Dios, entonces el Hijo de Dios se hizo hombre para pagar con su sangre divina! Era una explicación tomada de la tradición judía y de la jurisprudencia romana.
  6. Hoy, “!a gracia del Espíritu Santo nos está conduciendo a la plena verdad!” (Cfr. Juan 16,12-13)
    1. La muerte de Jesús, el inocente por excelencia, no la quiso Dios sino los seres humanos, los Fariseos, los poderes romanos. Dios lloraba por la  muerte del Inocente Hijo.
    2. La voluntad de Dios era que Jesús quedara fiel en el amor; no la de que su Hijo muriera en la cruz; es lo que pide a todo ser humano. El es amor y no puede pedir otra cosa.
    3. Nos salvó el amor, la fidelidad al amor, no la cruz, o la muerte con sangre (Jesús habría podido morir de cansancio por buscar las ovejas perdidas).
    4. Dios no quiere nuestro dolor, quiere nuestra fidelidad en el amor porque ésta nos lleva a la felicidad.
    5. No es Dios quien nos manda el dolor y la muerte, pero El no se desentiende de nuestro dolor; El está presente, como una madre junto al hijo que se ha caído, para aliviarnos, consolarnos y enseñarnos para que tengamos siempre vida.
    6. En nuestro sufrimiento, tenemos que tener paciencia humilde y ponernos en las manos amorosas del Padre, como hizo Jesús en el huerto del Getsemaní. Entonces, estaremos produciendo amor valioso que, unido al de Jesús, contribuirá a salvar a nosotros y a aquellos por los cuales ofrecemos y sufrimos.

En estos últimos 20 años, a la luz del Vaticano II y bajo el impulso de las ciencias, de la literatura, de la cultura mundial, de la globalización, la alta Jerarquía católica ha hecho declaraciones muy nuevas y explícitas sobre el dolor y la muerte y otros temas relacionados, que nunca antes se habían oído. Juan Pablo II, el 28 de julio de 1999, al hablar del Infierno, decía: “El infierno no es un castigo de Dios inflingido desde el exterior, sino es el desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida…es la última consecuencia del pecado mismo que se vuelve contra quien lo ha cometido…la “condenación” no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso él no puede querer  sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad es la criatura que se cierra a su amor”.

El CELAM (= Consejo Episcopal Latino Americano), en el mismo año 1999 y por tratar el mismo tema del supuesto castigo divino (según la convicción y el lenguaje tradicionales), escribía“¡Qué don tan grande poder dedicar un año a su paternidad (de Dios) para espantar del alma humana las caricaturas de Dios que tanto daño nos hacen y nos han hecho! Un año para dejar de lado al Dios justiciero, vengativo, castigador…un Dios impredecible, arbitrario, antojadizo…una caricatura. Una simple mueca de una búsqueda sincera pero incompleta” (Hacia el tercer milenio. El año dedicado a Dios Padre, 1999). Y Benedicto XVI, el 11 de febrero de este año, a los enfermos que peregrinaban al santuario de Lourdes, dijo: “Dios creó al ser humano para la felicidad y para la vida, mientras que la enfermedad y la muerte entraron en el mundo a consecuencia (no como castigo inflingido desde afuera, diría Juan Pablo II) del pecado. Pero el Señor no nos ha abandonado a nosotros mismos. El, el Padre de la vida es el médico por excelencia del ser humano y no cesa de inclinarse con amor sobre la humanidad que sufre”.

Estas son declaraciones que conozco, suponiendo que habrá muchas otras que no conozco.

Ayuda mucho hacer el ejercicio de leer y analizar la parábola del Hijo pródigo (Lc.15, 11-32), y hacer el ejercicio de localizar quién causó los grandes problemas y sufrimientos del hijo que dejó la casa del padre. ¿Cómo reaccionó el padre ante la libertad del hijo? ¿Cómo lo acogió a su regreso? ¡No hay sombra de castigo!

Un abrazo,

Mauro