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ASCENSION – El nudo pascual

Querid@ teólog@, la ascensión significa que Jesús asciende hacia lo alto. Esto significa ascender, subir hacia lo alto. En mi pueblo natal había la tradición de que grupos de amigos o familias en este día subían a alguna montaña o colina para festejar la Ascensión con una merienda.

Con este acontecimiento se termina el ciclo de las apariciones de Jesús a los Apóstoles. Estos ya tenían plena seguridud que Cristo había resucitado y estaba vivo en medio de ellos, aunque de forma invisible o en otra dimensión, como se dice.

La ascensión de Jesús es el cumplimiento de la victoria absoluta del Señor sobre todos los males que se dan en la tierra y garantía de que notros también podremos ascender allá donde está nuestra cabeza, nuestro Señor victorioso.

La ascensión de Jesús significa también que ahora la tarea de anunciar el evangelio es nuestra. En efecto, la I lectura de los Hechos de los apóstoles termina así Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron a los apóstoles: “Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse. Y en la última página del evangelio de San Mateo que acabamos de oír dice así Les dijo Jesús a sus apóstoles: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

 ¡Vaya! ¿Qué dicen ustedes, por dónde empezamos la tarea?

Si me permiten, yo voy a empezar mi tarea haciendo una especie de resumen de estos 42 días después de Pascua; resumen sobre un tema que ha estado repitiéndose una y otra vez. Ya he tocado otra vez el tema pero aquí lo voy a hacer de manera más completa y, espero, de manera más fácil de comprender; es que se trata de un tema de muchísima importancia. Se trata de saber quién quiso que Jesús muriera, si los fariseos o Dios Padre.

En la Misa de todos estos días después de Pascua, la primera lectura nos ha venido contando quiénes mataron a Jesús. Pero ¡he quedado confundido! ¿Saben  por qué? Porque en todas las citas se dice con claridad que fueron los fariseos a quiénes hay que achacar la muerte de Jesús. ¡Y en esto estoy claro y convencido! Sin embargo, en alguna cita se dice también otra cosa, se dice que, con la muerte de Jesús, Dios Padre cumplió su plan de salvación; insinuando que fue Dios Padre quien quiso la muerte de Jesús. Entonces, sí, quedo confundido! Y me vuelvo a preguntar: ¿Quiénes fueron los autores, intelectuales y materiales, de la muerte de Jesús: los fariseos o Dios Padre? Tantas preguntas, ¿verdad? No se preocupen, porque al final, sí, vamos a proponer una respuesta clara. Tengan paciencia.

Ahora, para meternos bien adentro del tema, vamos a leer las 6 citas de los Hechos de los apóstoles que se refieren a este tema y que hemos venido oyendo en las primeras lecturas  de estos días después de Pascua. (Pero, antes, vamos a una breve pausa). Tal vez, ustedes que están escuchando, durante la pausa pueden buscar una hoja y un lapicero para anotar las citas que yo iré leyendo, después de la breve pausa.

1) Hechos 3,13-15: “Es Dios el que acaba de glorificar a su siervo Jesús. Ustedes (los fariseos) lo entregaron y renegaron de él. Ustedes pidieron la libertad de un asesino y rechazaron al Santo y al justo; mataron al Señor de la vida, pero Dios lo resucitó”.

2) Hechos 2,36-37: “Dios ha hecho Señor y Cristo a este Jesús a quien ustedes crucificaron…Los oyentes se afligieron y dijeron a Pedro y a los Apóstoles ¿Qué tenemos que hacer, hermanos? Pedro les contestó: arrepiéntanse y háganse bautizar en el nombre de Jesús para que sus pecados sean perdonados”.

3) Hechos 4,10: “Este hombre (el paralítico que Pedro y Juan habían sanado a la entrada del templo) ha sido sanado por el nombre de Jesucristo, a quien ustedes crucificaron, pero a quien Dios ha resucitado de entre los muertos”.

 Estas citas dicen con toda claridad que las dos intervenciones en la muerte de Jesús, la de los fariseos y la de Dios, son diametralmente opuesta: los primeros para quitar la vida de Jesús; Dios, para darle vida plena.

Sin embargo, hay 3 citas más que sí, a la primera parte de la oración, añaden que Dios tenía su plan en esa muerte. Veamos.

 1) Hechos 3,17: “Yo sé que ustedes obraron por ignorancia, al igual que sus jefes, y Dios cumplió de esta manera lo que había dicho de antemano por boca de todos los profetas: que su Mesías tendría que padecer”.

2) Hechos 2,23: “Ustedes lo entregaron a los paganos para ser crucificado y morir en la cruz, y con esto se cumplió el plan que Dios tenía dispuesto”.

3) Hechos 4,27: “En esta ciudad hubo una conspiración de Herodes con Poncio Pilato, los paganos y el pueblo de Israel contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste. Así ellos consiguieron lo que tú habías decidido de antemano que se llevara a efecto”.

 Después de haber leído las últimas 3 citas, debemos preguntarnos una vez más: ¿Quiénes quisieron la muerte de Jesús, los fariseos o fue voluntad del Padre?  Ustedes saben que la respuesta que se ha dado siempre y que circula hasta hoy, es que la muerte de Jesús fue voluntad del Padre; para redimirnos, se dice, es decir, para pagar por nosotros a Dios Padre la deuda que teníamos que pagar nosotros por nuestros pecados. La oración del Miércoles Santo dice así: “oh Dios, que para salvarnos, quisiste que tu Hijo sufriera el suplicio de la cruz, concédenos la gracia de la resurrección“. Esta respuesta deja la boca amarga y no satisface más el sentir de muchos buenos cristianos. Y es posible sustituirla con otra respuesta. De hecho, es posible otra respuesta. Respuesta que no va en contra de la fe; es tan sólo otra explicación (otra teología) de la gran verdad que Cristo nos ha salvado de nuestros pecados. Y es posible otra explicación de esas frases que involucran la voluntad del Padre en la muerte de Jesús.

Veamos cuál es esta otra respuesta. Es la siguiente: la muerte de Jesús la quisieron exclusivamente los fariseos; sin más. Dios Padre, lejos de querer la muerte de su Hijo querido, lloraba, por decirlo así, junto a María, porque se estaba cometiendo el delito más monstruoso de la humanidad! Se estaba matando al más inocente de los hombres; al hombre más justo, que incluso, moría por amor a Dios Padre y a los seres humanos. Por eso Dios lo resucitó. Entonces, la respuesta a la famosa pregunta de si fueron los fariseos o Dios Padre a querer la muerte de Jesús queda clara; fueron los fariseos solos. San Pedro lo dice  de forma contundente en Hechos 4, 10. Dice así a los fariseos:”Ustedes lo mataron pero Dios lo resucitó”. Hay que separar completamente la acción de Dios Padre de la acción de los fariseos; la acción de Dios es opuesta a la de los fariseos; la acción de los fariseos es de muerte, en cambio, la acción de Dios Padre es de vida plena. Así es siempre la acción de Dios Padre, también para nosotros. Ciertamente, este de la muerte de Jesús en la cruz es un tema central en el cristianismo,

2- Relacionado con éste, hay otro tema que vamos a tocar aquí, para que al final tengamos una visión completa del asunto.

¿Cómo se reconcilian las dos cosas tan opuestas? Por un lado, la muerte de Jesús la causaron los fariseos y, por otro lado, Dios,en ocasión de esa muerte cumplió su plan de amor? La respuesta es:  SE ARMONIZAN CON EL CONCEPTO CRISTIANO DE LA DIVINA PROVIDENCIA.

 La idea cristiana dela Divina Providencia explica cómo la muerte de Jesús puede ser aprovechada por Dios a favor de nuestra salvación. San Pablo ha sintetizado este misterio admirable de la sabiduría de Dios de la siguiente manera: “Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman” (Rom.6, 28). Ese disponer todas las cosas (aun las negativas, que son siempre causadas por los seres humanos) para bien de los que buscan el bien es lo que los cristianos llamamos Divina Providencia. Las cosas malas y dolorosas no las produce Dios. Sin embargo su amor y su sabiduría son tan grandes y son capaces de coordinar todo lo que ocurre para que resulte en bien de los que lo buscan, sea con la oración sincera y coherente sea con la voluntad de hacer el bien. Entonces entendemos lo que dijo San Pedro en Hechos 2,23, donde dice así:”Ustedes lo entregaron a los paganos para ser crucificado y morir en la cruz; pero  con esto se cumplió el plan que Dios tenía dispuesto”.Piensen ustedes en una familia. La madre es una pequeña providencia; realiza su plan de amor por los hijos aun en ocasión de alguna travesura que hacen los mismos hijos; si se cae el hijo por travieso, la madre lo levanta, lo abraza y le hace ver qué peligroso es no hacer caso a la mamá, de esta manera el niño aprende y se salva . Aprovecha esa caída del hijo para realizar su plan de amor con el mismo hijo. La travesura es del hijos pero el aprovechamiento para el bien del hijo es de la madre. Esto hace Dios con nosotros. Esto hizo Dios Padre con la muerte de Jesús causada por la trágica “travesura” de los fariseos! Así, Dios Padre aprovecha el terrible delito de los fariseos para obrar nuestra salvación en el amor de Cristo. Los fariseos solos matan a Jesús, pero Dios Padre, con su divina providencia aprovecha ese delito para salvarnos. De paso, hacemos una consideración bella y práctica: cuando nosotros quedamos fieles en el amor con la paciencia y el ofrecimiento humilde a Dios, entonces, nos hacemos colaboradores de la Divina Providencia, porque estaremos  colaborando conscientemente en su plan de amor por nosotros y por otras personas.

Este tema de la Divina Providencia es tratado en los nn.306-314 del Catecismo de la Iglesia Católica. Probablemente tienen este libro rojo.

Y con el n.312 de este Catecismo, concluimos toda esta bonita cuestión. Dice así: “Del mayor mal moral que ha sido cometido jamás (que es la crucifixión de Jesús) causada por los pecados de la humanidad, Dios, por la superabundancia de su gracia (Cfr. Rom. 5,20), sacó el mayor de los bienes, que es la glorificación de Cristo y nuestra redención”.

3- Hay otra expresión, muy común por cierto, que nos puede confundir. Es la siguiente: “HAGASE, PADRE, TU VOLUNTAD”. Preguntémonos: ¿Cuál es la Voluntad de Dios respecto del sufrimientoel de Jesús yel nuestro?.¿Qué significa HAGASE, PADRE, TU VOLUNTAD? Ustedes recuerdan lo que dijo Jesús en el huerto del Getsemaní, la noche en que lo apresaron; está en el evangelio de San Mateo, capítulo 26,42.Dice así:”Jesús se alejó un poco de los apóstoles y oraba así:”Padre, si esta copa no puede ser apartada de mí sin que  yo la beba QUE SE HAGA TU VOLUNTAD!” También esta expresión, hasta ahora, se ha interpretado en el sentido que la voluntad de Dios Padre era precisamente que Jesús muriera en la cruz, porque ésta sería la voluntad del Padre. Sin embargo, como en el primer tema, es posible otra explicación, que no niega nada de la enseñanza cristiana. Es la siguiente: DIOS ES AMOR Y SU VOLUNTAD PUEDE QUERER SOLO UNA COSA, EL QUE NOSOTROS SEAMOS FIELES EN EL AMOR, EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA. Eso era lo que Dios Padre pedía a Jesús, que quedara fiel en el amor aun a costa de ser apresado, torturado y crucificado. Y Jesús permaneció fiel en el amor; hizo la voluntad del Padre. Jesús, en el jordán, al ser bautizado por Juan el Bautista, y, después, en el desierto, tomó el compromiso de anunciar y promover el Reino de Dios, reino de amor, justicia, paz, verdad y vida; todas cosas que dan vida a la gente en general y a los pobres en particular. Sin embargo, en la medida que la predicación del Reino alegraba a los pobres, al mismo tiempo aumentaba la rabia y la persecución de los poderosos, los fariseos, los ricos, los soldados romanos. Nosotros, en Centroamérica, tenemos la experiencia de cómo y por qué mataron a Mons. Gerardi y a Mons. Romero, por impulsar el Reino de Dios a favor de los pobres, lo sabemos de sobra. Lo mismo hicieron con Jesús. De manera que, Jesús, en el Getsemaní se encontró en una encrucijada: retirarse de la predicación del Reino y volverse a la tranquilidad de Nazareth, con su madre María y sus buenos paisanos, o bien, seguir adelante en la predicación del Reino, caminando así  hacia una muerte cruel. Esta muerte dolorosa era el cáliz amargo que Jesús en el huerto del Getsemaní, era humano, quería apartar. Pero, si se retiraba, la humanidad seguiría ignorando cuál es el camino de la perseverancia en el amor, y este mundo nunca habría mejorado y nunca habría aprendido el camino de la vida plena, nunca se habría salvado. Ante esta encrucijada, Jesús quedó fiel en el amor, fiel a Dios predicando su Reino hasta el final, y fiel en el amor a nosotros porque así conoceríamos el camino de la vida y nos salvaríamos. Fue cuando dijo:”Padre, voy a quedar fiel en el amor a Ti y a mis pobres hermanos. Hágase Padre, tu voluntad! Entonces, Dios Padre lo resucitó de ese infierno de la muerte adonde lo habían arrojado nuestros pecados. Todos los días experimentamos que sólo el amor salva, sólo la fidelidad en el amor salva. Esta fidelidad, Dios Padre, la pide al Papa como a las personas más humildes, a la mamá cuando tiene la tentación de abortar, y al papá cuando tiene la tentación de divorciarse. A cada uno de nosotros Dios Padre nos pide sólo una cosa: la de ser fieles en el amor. Gracias, Señor, por quedar fiel en el amor hasta el extremo, para así enseñarnos a hacer siempre la voluntad del Padre, que es, siempre voluntad de amor. Nos lo haces decir a menudo, en la oración del Padre Nuestro, que es modelo de toda oración.

 Hemos tocado temas de gran importancia teológica y moral, y hemos dado una nueva interpretación respecto de la interpretación tradicional, sin poner en duda el dato revelado. Estas nuevas interpretaciones proyectan una gran luz sobre el tema muy práctico y pastoral de nuestros sufrimientos.  

4-¿De dónde vienen nuestros sufrimientos? Se nos ha dicho que vienen de Dios. No, no puede ser! Ninguna madre causaría un sufrimiento para su hijo, mucho menos Dios quien es padre y madre de cada uno de nosotros. Hay que declarar en voz alta  que todo lo que hace sufrir es causado por seres humanos, con nombre y apellido. Lo dice el Beato Juan Pablo II, en el Mensaje del I de enero de 2005.

A veces es nuestro nombre, a veces puede ser el nombre de nuestros familiares, de nuestros antepasados o de nuestras autoridades; a veces es fácil descubrirlo, otras veces se hace todavía difícil, incluso para la ciencia (actualmente). En cambio, todo lo bueno viene de Dios, directa o indirectamente.

Así que les sugiero no decir más  palabras como éstas: “paciencia, hay que hacer la voluntad de Dios (esto lo decimos cuando estamos delante de un a madre que llora a su niñito que murió de rotavirus), dando a entender que fue Dios quien causó esa muerte o esa enfermedad. Tampoco digamos que “Le había llegado su hora” (esto lo decimos ante cualquier muerte); tampoco digamos que “no se mueve hoja sin la voluntad de Dios”, porque hoy hay muchas hojas que se botan contra la voluntad de Dios, contra la ecología. Los sufrimientos y la muerte lejos de quererlos Dios, ocurren contra Su voluntad. Es que la muerte en el mundo entró por el pecado (Cfr. Rom. 5,12), y cuidado, no como castigo sino como consecuencia lógica de nuestras decisiones ilógicas. Por ejemplo, si uno se emborracha y se pone a manejar y se estrella contra el muro; esto ocurrió no por un castigo de Dios sino como consecuencia lógica de decisión ilógica de manejar borracho. Tampoco la muerte viene de Dios porque es su enemiga (Cfr. I Cor.15, 26).

Tantas otras cosas habría que decir sobre este tema; sin embargo hay que ir hacia el resumen. Recordemos. Las respuestas que hemos dado hasta ahora son las siguientes: 1. fueron los fariseos solos quienes mataron a Jesús. 2- Sin embargo, estamos claros que en ocasión de ese delito monstruoso Dios cumplió el plan de amor que siempre había querido en favor de la humanidad, salvarla definitivamente del extravío del pecado.  3- Estamos claros también que cuando Jesús dijo:”Hágase Padre tu voluntad”, sea en el Getsemaní sea en la oración del Padre Nuestro, entendía decir que, aun ante  la muerte, hay que quedar  fieles en el amor. Y 4- Nuestro sufrimiento, como los de Jesús, tienen siempre firma de seres humanos, con nombre y apellido, nunca vienen de Dios.

La muerte de Jesucristo toma otro giro: ya no es un castigo para expiar (Cfr. CELAM y J. P. II 1999) sino la suprema expresión de amor de parte del “arquetipo” de la humanidad; y nosotros escogemos estar en-por-para El cuando

QUEDAMOS FIELES EN EL AMOR.

Un fuerte abrazo,

Mauro

 


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Dios es amor Doctrina del Primado de Cristo Nueva Teología

CORROBORAN LA NUEVA TEOLOGÍA

Querid@ te@logo, en 1600, cierto teólogo, llamado Thomassin, dijo que las afirmaciones de Duns Escoto eran sustancialmente blasfemas, y se encargó, con la complacencia de muchos, de hacer circular esta opinión entre los eclesiásticos, hasta nuestros días; sin embargo, en los últimos 50 años, mucho ha empezado a cambiar. Hay que enfatizar que, a pesar de todo, la teología escotista ha sido considerada siempre legítima en la Iglesia, a lo largo de todos los siglos. Ya Pablo VI había exhortado a un grupo de seminaristas estudiantes de teología que estudiaran la teología de Duns Escoto. Y fue buen profeta, porque unos años después, el 20 de marzo del 1993, el Papa Juan Pablo II reconoció el culto que se le ha dado por el pueblo cristiano por todos los 700 años que nos separan de su muerte (1308); lo beatificó, llamándolo cantor del Verbo Encarnado y defensor de la Inmaculada Concepción.

En 2002, a la comisión escotista ( que fue a llevarle el VIII volumen de la edición crítica de Duns Escoto), dijo: “Duns Escoto, con su esplendida doctrina sobre el Primado de Cristo, sobre la Inmaculada Concepción…sigue siendo aun hoy un pilar de la teología católica, un maestro original y rico en impulsos y estímulos para un conocimiento cada vez más completo de las verdades de la fe”. De este rico depósito teológico, pueden sacarse respuestas adecuadas también a las dramáticas interrogantes de la humanidad en este inicio del III milenio cristiano” (2001). BENEDICTO XVI, el 7 de julio de este año 2010, dedicó la audiencia general del miércoles (es como decir: ante todo el mundo) a Duns Escoto, y entre tantas cosas, dijo: “Duns Escoto meditó sobre el misterio de la encarnación y, a diferencia de muchos pensadores cristianos del tiempo, sostuvo que el Hijo de Dios se habría hecho hombre aunque la humanidad no hubiese pecado”. “Afirma en la REPORTATA PARISIENSIA (prosigue el Papa): “pensar que Dios habría renunciado a esa obra si Adán no hubiera pecado sería completamente irrazonable. Por tanto, digo que la caída no fue la causa de la predestinación de Cristo, y que –aunque nadie hubiese caído, ni el ángel ni el hombre- en esta hipótesis Cristo habría estado de todos modos predestinado de la misma manera” (en III SENT., d. 7,4). Este pensamiento (prosigue el Papa; es una cita larga pero vale la pena reproducirla) quizá algo sorprendente, nace porque para Duns Escoto la encarnación del Hijo de Dios, proyectada desde la eternidad por Dios Padre en su designio de amor, es el cumplimiento de la creación, y hace posible a toda criatura, en Cristo y por medio de Él, ser colmada de gracia, y alabar y dar gloria a Dios en la eternidad. Duns Escoto, aun consciente de que en realidad, a causa del pecado original, Cristo nos redimió con su pasión, muerte y resurrección, confirma que la encarnación es la obra mayor y más bella de toda la historia de la salvación, y que no está condicionada por ningún hecho contingente, sino que es la idea original de Dios de unir finalmente toda la creación consigo mismo en la persona y en la carne del Hijo”. Concluye el Papa: “Queridos hermanos y hermanas, esta visión teológica, fuertemente cristo – céntrica, nos abre a la contemplación, al estupor y a la gratitud, pues, Cristo es el centro de la historia y del cosmos, es quien da sentido, dignidad y valor a nuestra vida”. El cardenal Martini, obispo emérito de Milán y “papable”, en 1994 escribió un libro sobre la pasión. Allí se pregunta: “¿por qué se derramó esta sangre? la muerte y la pasión del Hijo de Dios ¿eran realmente necesarias tras la encarnación? Sobre este punto los teólogos están divididos. La pasión ¿no está quizá, como decían los escotistas, subordinadas al fin principal, la encarnación, que es la glorificación del Padre a través del Hijo Jesús? Si rechazamos esta teoría y ponemos en cambio la pasión y la muerte en el centro, como término de la obra de Dios, deriva otro problema: el pecado sería una contribución necesaria a la obra de Dios, porque no hay muerte de Jesús sin pecado”.

Es una teología posible Hay que caer en la cuenta que la teología es una manera de explicar la Sagrada Escritura y los misterios de la fe y puede cambiar, porque el Espíritu Santo hace “nuevas las cosas” y también la teología. El 2 de marzo de 2007, el Papa decía al clero de Roma:”La teología ha sido siempre múltiple. Pensemos en los Padres, en el medioevo, la escuela franciscana, la escuela dominicana, etc. Como hemos dicho, la palabra de Dios es siempre más grande que nosotros; por eso no podemos agotar jamás el alcance de esta Palabra, y se necesitan enfoques diversos, diversos tipos de reflexión…el teólogo trate de encontrar pistas que respondan a las exigencias y a los desafíos de nuestro tiempo; y, por otra parte, que sea siempre consciente de que todo esto se basa en la fe de la Iglesia”. Personalmente, creo que la teología de Duns Escoto responde mejor a las exigencias teológicas y espirituales de nuestro mundo globalizado, abierto más allá de todas las fronteras.

Un Abrazo,

M.

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Algunos Testimonios de la Nueva Teología

Querid@ teólog@ en la Sagrada Escritura hay un hecho indiscutible: el punto terminal, es decir el fin del plan de salvación, en concreto, es la vida eterna con Cristo. Ahora, el fin determina el existir y el obrar de todas las demás causas intermedias. La teología de San Juan y de San Pablo es plenamente cristocéntrica. Las citas más explícitas: EF. 1, 3-10; COL.1, 15-20).

En 1600, cierto teólogo, llamado Thomassin, dijo que las afirmaciones de Duns Escoto eran sustancialmente blasfemas, y se encargó, con la complacencia de muchos, de hacer circular esta opinión entre los eclesiásticos, hasta nuestros días; sin embargo, en los últimos 50 años, mucho ha empezado a cambiar. Hay que enfatizar que, a pesar de todo, la teología escotista ha sido considerada siempre legítima en la Iglesia, a lo largo de todos los siglos.

Ya Pablo VI había exhortado a un grupo de seminaristas estudiantes de teología que estudiaran la teología de Duns Escoto. Y fue buen profeta, porque unos años después, el 20 de marzo del 1993, el Papa Juan Pablo II reconoció el culto que se le ha dado por el pueblo cristiano por todos los 700 años que nos separan de su muerte (1308); lo beatificó, llamándolo cantor del Verbo Encarnado y defensor dela Inmaculada Concepción.

En 2002, a la comisión escotista ( que fue a llevarle el VIII volumen de la edición crítica de Duns Escoto), dijo: “Duns Escoto, con su esplendida doctrina sobre el Primado de Cristo, sobre la Inmaculada Concepción…sigue siendo aun hoy un pilar de la teología católica, un maestro original y rico en impulsos y estímulos para un conocimiento cada vez más completo de las verdades de la fe”.De este rico depósito teológico, pueden sacarse respuestas adecuadas también a las dramáticas interrogantes de la humanidad en este inicio del III milenio cristiano” (2001). BENEDICTO XVI, el 7 de julio de este año 2010, dedicó la audiencia general del miércoles (es como decir: ante todo el mundo) a Duns Escoto, y entre tantas cosas, dijo: “Duns Escoto meditó sobre el misterio de la encarnación y, a diferencia de muchos pensadores cristianos del tiempo, sostuvo que el Hijo de Dios se habría hecho hombre aunque la humanidad no hubiese pecado”. “Afirma en la REPORTATA PARISIENSIA (prosigue el Papa): “pensar que Dios habría renunciado a esa obra si Adán no hubiera pecado sería completamente irrazonable. Por tanto, digo que la caída no fue la causa de la predestinación de Cristo, y que –aunque nadie hubiese caído, ni el ángel ni el hombre- en esta hipótesis Cristo habría estado de todos modos predestinado de la misma manera” (en III SENT., d. 7,4).Este pensamiento (prosigue el Papa; es una cita larga pero vale la pena reproducirla)  quizá algo sorprendente, nace porque para Duns Escoto la encarnación del Hijo de Dios, proyectada desde la eternidad por Dios Padre en su designio de amor, es el cumplimiento de la creación, y hace posible a toda criatura, en Cristo y por medio de Él, ser colmada de gracia, y alabar y dar gloria a Dios en la eternidad. Duns Escoto, aun consciente de que en realidad, a causa del pecado original, Cristo nos redimió con su pasión, muerte y resurrección, confirma que la encarnación es la obra mayor y más bella de toda la historia de la salvación, y que no está condicionada por ningún hecho contingente, sino que es la idea original de Dios de unir finalmente toda la creación consigo mismo en la persona y en la carne del Hijo”. Concluye el Papa: “Queridos hermanos y hermanas, esta visión teológica, fuertemente cristocéntrica, nos abre  a la contemplación, al estupor y a la gratitud, pues, Cristo es el centro de la historia y del cosmos, es quien da sentido, dignidad y valor a nuestra vida”.

El cardenal Martini, obispo emérito de Milán y “papable”, en 1994 escribió un libro sobre la pasión. Allí se pregunta: “¿por qué se derramó esta sangre? la muerte y la pasión del Hijo de Dios ¿eran realmente necesarias tras la encarnación? Sobre este punto los teólogos están divididos. La pasión ¿no está quizá, como decían los escotistas, subordinadas al fin principal, la encarnación, que es la glorificación del Padre a través del Hijo Jesús? Si rechazamos esta teoría y ponemos en cambio la pasión y la muerte en el centro, como término de la obra de Dios, deriva otro problema: el pecado sería una contribución necesaria a la obra de Dios, porque no hay muerte de Jesús sin pecado”.

Es una teología posible

Hay que caer en la cuenta que la teología es una manera de explicar la Sagrada Escritura y los misterios de la fe y puede cambiar, porque el Espíritu Santo hace “nuevas las cosas” y también la teología.

El 2 de marzo de 2007, el Papa decía al clero de Roma:”La teología ha sido siempre múltiple. Pensemos en los Padres, en el medioevo, la escuela franciscana, la escuela dominicana, etc. Como hemos dicho, la palabra de Dios es siempre más grande que nosotros; por eso no podemos agotar jamás el alcance de esta Palabra, y se necesitan enfoques diversos, diversos tipos de reflexión…el teólogo trate de encontrar pistas que respondan a las exigencias y a los desafíos de nuestro tiempo; y, por otra parte, que sea siempre consciente de que todo esto se basa en la fe dela Iglesia”.

Personalmente, creo que la teología de Duns Escoto responde mejor a las exigencias teológicas y espirituales de nuestro mundo globalizado, abierto más allá de todas las fronteras.

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Dios es amor Doctrina del Primado de Cristo Nueva Teología San Anselmo y Duns Escoto

Concluyendo el Nucleo del Primado

Queri@ teólog@, todo lo que ocurre en la vida de Cristo es la encarnación en su devenir , en su desarrollo histórico en vistas a alcanzar el ésjaton, la resurrección. En este sentido, la Misa transmite la fuerza originaria y transformante del amor de Dios en Cristo. El gran avance teológico de Duns Escoto fue ubicar la relación con Cristo en la dimensión ontológica más que en la dimensión moral. Escoto no se detuvo a esclarecer el concepto de redención. Yo me atrevo a decir algo. La redención consistió en un enriquecimiento cualitativo de la naturaleza humana por el amor heroico de su “fuente-arbol” expresado en la cruz. Es la expresión máxima del amor re-ordenador de Cristo. En adelante, la humanidad volverá a ser capacitada a acoger  en medida total el amor de Dios; ese amor que, por definición, es vida en abundancia.

El amor de Cristo es manantial, norma y vida de todos los demás amores. Es su arquetipo, motivo y fin. Es el paradigma de toda otra respuesta de amor. Cristo, cual primer predestinado, es primero en todo orden y bajo todo aspecto. Recordemos que la predestinación es un acto libre, gratuito de Dios; procede de su iniciativa soberana y es manifestación sobrenatural de su bondad  que quiere comunicarse. Expresión perfecta de esta comunicación es Jesucristo ( y nosotros en Él, por Él y para Él).

Jesucristo, en la cruz, es respuesta excelsa al amor de Dios más que reparación de condigno, lo que se ha puesto en primer plano en la visión anselmiana, tradicional.

Queda así descartado todo antropologismo y amartiocentrismo (=pecado centrismo), pues todo, de principio a fin, depende del amor libre y originario de Dios, y de la respuesta excelsa de Jesucristo. Nuestras respuestas de amor tendrán fuerza en Cristo.

Cristo es la razón tanto del “exitus a deo” (salida de Dios)  cuanto del “reditus ad Deum” (retorno a Dios).

 

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RESUMIENDO LA DOCTRINA DEL PRIMADO (Duns Escoto)

Querid@ teólog@, veo prudente retomar la doctrina del Primado de Cristo, buscando recordar las premisas que luego serán las bases de la nueva teología. Aquí un prevé resumen

  1. Dios es amor in-condicional, originario,  libérrimo y ordenado.
  2. Queriendo pre-destinar a seres humanos a ser partícipes de su divina naturaleza (co-amadores),
  3. Pre-destinó primero al que es más cerca del fin (El hombre Cristo, quien es ya partícipe de la divina naturaleza).
  4. En Él, por Él, y para Él pre-destinó a todos los seres humanos (Cristo es salvador, salud-dador a nivel frontal) y las demás criaturas.
  5. Previendo la caída de los seres humanos pre-destinó a Cristo también como redentor (a partir de su plenitud de amor frontal). 6)
  6. La encarnación de Cristo es la obra suma de Dios ad extra

Consecuencia importante para la teología es que la cruz ya no es el fin de la encarnación, como se entiende comúnmente, sino la expresión suprema de amor del sumo amante, Cristo, por cuyo amor todos hemos sido llenados de “vida en abundancia”(= salvados del pecado).

Otra cosa muy importante es que también Santo Tomás creía posible la tesis del Primado de Cristo (ya se hablaba de esta doctrina), sin embargo prefirió la doctrina según la cual Cristo vino por el pecado, porque más acorde con la Escritura y la piedad del pueblo cristiano. Lo mismo pensaba San Buenaventura.

El pecado no es ruptura total: permanece siempre la orientación sobrenatural en Cristo. Y Cristo, según la voluntad predestinante de Dios, es inconmovible fundamento de la divinización (los Padres Latinos la llaman adopción) desde el inicio de las obras de Dios. Ninguna criatura puede hacer ineficaz o reversible el plan divino. ¡Dios es fiel!  (y tú?)

La voluntad moralísima de Dios (=se mueve por amor y verdad) ama y decide únicamente como donación. En Él existe una ratio (causa interna) para crear, no un motivo (causa externa).

El presupuesto de la encarnación no es el pecado, la redención, sino el amor libre de Dios. Y el efecto es la elección sobrenatural de los co-amadores, su divinización en Cristo.

La encarnación entonces no es para la reparación de un acto pecaminoso (con un sacrificio expiatorio) sino: la orientación total y originaria de la humanidad entera hacia la divinización. Y la redención no es el apaciguamiento de un Dios enojado, intransigente sino la expresión máxima de amor, de la humanidad en Cristo, que acoge, según su máxima posibilidad, el perdón originario y total de Dios (el hijo de la parábola del hijo pródigo, acogido por el padre que no exige ni siquiera una explicación por el pecado, lo simboliza).

La encarnación no es la superación de una deficiencia de orden moral sino la elevación sobrenatural y la superación divina de la deficiencia metafísica del ser humano, por lo cual: de pura criatura ha sido hecha partícipe de la divina naturaleza en Cristo (el cual ya era así por tener las dos naturalezas), pasando a ser para la humanidad origen, camino y término de la transformación humana.

Para Escoto, pues, la redención está enmarcada dentro del gran cuadro de la encarnación. Esta es uno de sus momentos. (J.P.II: “La redención es una parte importante de la salvación”).

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Jesús y los Derechos Humanos

 

Queri@ teólog@, recordemos, Un vástago santo del tronco de David será el salvador de Israel (de la Iglesia, de la humanidad). ¿Cómo? Promoviendo la justicia y el Derecho; hoy diríamos: promoviendo un estado de derecho, el bien común, promoviendo los Derechos Humanos; esos bienes necesarios a cada ser humano para que refleje la imagen de Dios que cada ser humano es.

La palabra nos dice que el mismo Dios ha establecido los Derechos Humanos y Jesucristo lo proclama de forma visible y sensible “Un vástago santo del tronco de David será el salvador de Israel (cada ser humano es el pueblo predilecto de Dios, su hijo entrañable, creado a Su imagen y semejanza). La fiesta de Cristo Rey nos decía que es así como gobierna nuestro Rey: pensando en los demás, empezando desde los más pequeños, los más pobres, al contrario de los reinos de este mundo. De manera que el Reino de Dios en la tierra viene en la medida que crezcan los Derechos Humanos a favor de cada ser humano, empezando por lo más débiles; el bien común, la igualdad no solo en el punto de partida (igualdad de oportunidad, como se suele decir, lo cual es ridículo) sino en el punto de llegada (tener todos lo medios eficaces para alcanzar efectivamente las metas). Que cada ciudadano pueda acceder concretamente a los 8 derechos básicos de la dignidad humana:

  • Derecho a la autodeterminación, a la libertad de movimiento,
  • Derecho a formar la familia, concretamente y con la imprescindible
  • Derecho a la libertad de religión, a la comunicación y como primero:
  • Derecho a la vida, en todas su etapas, lo cual incluye
  • derecho a la casa,
  • derecho a la salud,
  • al trabajo y
  • a la seguridad
El vástago de David, el Niño que nació hace 2000 años asumió la tarea de la liberación integral del ser humano de todas las esclavitudes: desde la física, a la psicológica, moral y social. No solo la liberación espiritual; la justicia y el Derecho en efecto son materiales que se estudian en la universidad, de ellos hablan los políticos, los congresistas, el Presidente de la nación y la gente común, en la calle, en la casa, en el mercado. Es cierto que Jesús, como ya se dijo en la fiesta de Cristo Rey, no maneja estas materias como lo hacen las autoridades de este mundo (mundo corrupto), pero sin duda habla del mismo Derecho y de la misma justicia, en su significado propio. Un mundo que funcione según derecho y justicia, en su significado propio. Un mundo que funcione según derecho y justicia es el sueño de todos: fue el sueño de Jesús, de María su madre, de Juan el Bautista, del viejo Simon, de Mons. Romero y Mons. Gerardi.
El Evangelio, hablando del fin del mundo, advierte que el egoísmo humano, a lo largo de la historia, pondrá todo tipo de traba al reordenamiento en justicia y derecho; lo dice de forma apocalíptica, o sea, catastrófica “guerra, hambre, deslaves, tsunami, terremotos…” Lo que sucede en la película 2012 es provocado por seres humanos que no quieren justicia y derecho a favor de los pobres y marginados. A propósito ¿Qué sucederá en 2012? NADA! Jesús dice que nadie sabe. Será la ciencia que diga cuando este tipo de mundo ha llegado a su fin. Los Mayas dicen que será simplemente un cambio cíclico, como para los occidentales fue el año 2000. Saber cuando se acaba el mundo no nos sirve de nada; serviría solo a trastornarnos y dejar de hacer lo que dehemos hacer: pasar en este mundo promoviendo el derecho y la justicia, en el amor hacia todos los seres humanos (Cfr. El juicio universal: MT.25, 31) Todos los anuncios de fin del mundo son espejitos a los bobos!
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Teología Tradicional y la nueva Teología (diferencias fundamentales)

Querid@ teólog@, desde siempre hemos pensado según la teología anselmiana del Cur deus homo (por que Dios se ha hecho hombre) cuyos 4 postulados son los siguientes:

  1. Fue necesario redimir al hombre que había pecado
  2. Tenia que ser redimido por satisfacción de condigno
  3. La satisfacción podría ser realizada solo por un Dios – hombre
  4. El medio más adecuado era la pasión y muerte de Jesucristo

Sin embargo, fray Juan Duns Escoto (fraile menor de Escocia, Beato del 1300) sostuvo que es absurdo el que la realidad más grande de la humanidad y de la historia, que es la existencia de Jesucristo, haya sido originada por algo accidental y negativo como es el pecado.

Las siguientes palabras quieren ilustrar esta nueva visión de la encarnación, lo cual abre la puerta a una nueva teología y a una nueva espiritualidad que, personalmente creo muy útil para afrontar la exigencia de un nuevo paradigma religioso que se impone en esta época pos moderna.

La doctrina del Primado de Cristo constituye el centro de la esencia misma del misterio de la salvación. Duns Escoto rechaza el principio platónico del bien difusivo de si en aras de la libertad absoluta de Dios. La historia de la salvación no se entiende si no vemos en ella la actuación concreta del amor-libertad de Dios. El amor libre de Dios es el principio de cada cosa; es la explicación última del orden de la salvación que comprende naturaleza y gracia. Dios quiso comunicar su vida a otras criaturas fuera de sí, y a las criaturas racionales para que llegaran a ser partícipes de la divina naturaleza.

La predestinación es una de las palabras clave para entender el Primado de Cristo. Es la pre ordenación de Cristo a la gloria. Es gratuita y procede del amor libérrimo de Dios. Cristo es el primer predestinado. En Él, por Él y para Él, todas las demás criaturas.

Dios quiere ordenadisimamente. Por lo tanto, primero predestina a aquél que está más cerca del fin, Cristo, siendo ya criatura partícipe de la divina naturaleza. Si es gratuita la predestinación, no depende de nada fuera de Dios, mucho menos del pecado. Todo ha ocurrido independientemente del pecado; aunque, en el orden concreto de la encarnación en tiempo y espacio, no se desentendió del pecado y nos ha liberado de su dominio. De toda manera, Él se hubiese encarnado aunque el ser humano no hubiese pecado.

Él que es primero es arquetipo, era un principio admitido entre los teólogos. Dios quiso a Cristo como arquetipo, fuente y término de referencia y mediador de todo predestinado. El orden natural es en vista del orden sobrenatural, ambos tienen su principio y su fin en Jesucristo. El universo y el ser humano son queridos en función de Cristo, no viceversa, porque Él es el amante perfecto. La predestinación es acto y fruto del amor gratuito de Dios. Quiere introducir a todas las criaturas enla Santísima Trinidad por medio de Cristo.

En el principio era el amor ordenate volens (que ama de manera ordenada). El amor, para Duns Escoto, es sinónimo de libertad y voluntad, en el contexto de la verdad. Dios es el fin (y principio) de todo, también de la creación y de la predestinación. Por lo tanto, el producto más sublime del amor de Dios ad extra ha de ser un amante excelso, capaz de amar a Dios perfectamente como respuesta perfecta al amor creador. El amor es el valor sumo y fundamental tanto de la actividad de Dios como de la criatura racional.

Toda la vida de Cristo es respuesta de amor al amor creador (hágase, señor tu voluntad). La historia de la salvación es historia sagrada, o sea: expresión de la libertad divina que acompaña amorosamente a su criatura pueblo.

No existen dos órdenes de salvación: uno, antes del pecado y otro, después del pecado. Un solo orden. Pablo VI dirá: la línea de la creación es la misma de la salvación. El primado de Cristo se sitúa al interior de la misma densidad ontológica de todas las realidades creadas (vestigio, huellas, imágenes) y en el valor salvífico que Dios produce en ellas (todo es lugar teológico).

Como resumen de la doctrina del primado según el Beato Fray Duns Escoto, te quiero compartir estos puntos que sintetizan lo expuesto con anterioridad:

  1. Dios es amor incondicional, originario, libérrimo, gratuito y ordenado
  2. Quiere predestinar a los seres humanos a ser participes de su divina naturaleza (co amadores)
  3. Predestino primero al que es más cerca del fin (el hombre Cristo, quien es ya partícipe de la divina naturaleza)
  4. En Él , por Él y para Él predestinó a todos los seres humanos (Cristo es salvador, salud dador a nivel frontal) y las demás criaturas
  5. Previendo la caída de los seres humanos predestinó a Cristo también como redentor (a partir de su plenitud de amor frontal)
  6. La encarnación de Cristo es la obra suma de Dios ad extra
Un fuerte abrazo
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Consecuencias pastorales de la nueva teología

Duns Escoto
Cristo nació en el tiempo y se hizo nuestro guía hacia el Padre todoamoroso

Querido teólogo, continuando con las reflexiones sobre un Dios amoroso quiero compartir contigo algunas consecuencias pastorales derivadas de esta nueva teología.

  1. Nueva imagen de Dios. Si al centro no está el pecado sino Cristo, es más fácil “… espantar del alma humana” la imagen de un Dios castigador, arbitrario, antojadizo, etc (CELAM 1999; JP II 29.7.99).
  2. Es más fácil desmitificar el pecado, como fuerza mágica y omnipresente en la historia y en el destino humano. El pecado es un des-orden que nosotros ponemos en la creación, y así ésta no funciona; de aquí las enfermedades y la muerte.
  3. La Justificación, como punto de amor originario de Dios que nos eleva a él por medio de Cristo. No es consecuencia de nuestras acciones meritorias, sino causa
  4. Prioridades de nuestra evangelización:
    1. El plan salvífico de Dios (predestinación a la gracia y a la gloria, en- por -para Cristo)
    2. La persona mediadora de Cristo, como primogénito de todo lo creado; el Alfa y la Omega
    3. El Reino de Dios, en-por-para Cristo
    4. El pecado como obstáculo al designo de Dios
  5. El Espíritu Santo, quien obró la elevación a hijo de Dios del alma (Naturaleza humana) de Jesús, impulsa a cualquier ser humano creado sobre la estructura de Cristo. Es la savia del Espíritu Santo que vivifica todas las ramas del árbol Cristo (así habría sido aun sin el pecado)
  6. Adquiriría mayor relieve el Cristo histórico, contra cualquier peligro de monofisismo, porque todo ser humano histórico (en cualquier cultura, raza condición) es imagen de Cristo, su espíritu actúa en toda la historia humana: en los acontecimientos positivos, para promocionarlos y darlos a conocer; y en los acontecimientos negativos, para ayudar a discernirlos, a evitarlos y a neutralizar sus consecuencias negativas.
  7. También en esta visión, según la cual Jesucristo está ontológicamente al centro de la historia, adquieren mucha importancia los signos socio-teológicos de los tiempos
  8. La salvación engloba la redención, y ésta, dado el pecado, está en función de aquella. La cruz lejos de ser el fin de la encarnación, se constituye en la concentración máxima del amor de Dios (que nos amó desde el principio), aun en el accidente del pecado, que por cierto fue la máxima concentración del egoísmo, emanado de los fariseos, soldados romanos y pueblo inconsciente. El que Jesús muriera en la cruz fue voluntad de los fariseos y no de Dios. La voluntad de Dios era que Jesús fuera fiel al amor hasta el extremo.
Te dejo también unas cuantas citas bíblicas para continuar con la reflexión:

“… Y que lo sepa todo el pueblo de Israel: por el nombre de Jesucristo de Nazaret a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos gracias a él, ese hombre está de pie y sano ante ustedes” (Hch. 4,10)

“¿No les prohibimos estrictamente eseñar en ese Nombre?. Pero ahora ustedes han difundido por toda Jerusalén su doctrina y quieren cargarnos con la sangre de ese hombre” (Hch, 5,28).

Más citas: Hch. 3, 13-15; Hch. 3, 17; Hch. 2, 23; Hch. 4, 27.

Los Fariseos, solos, lo mataron, pero Dios lo resucitó.

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Dios es amor Nueva Teología

Había una vez …

Amigo de la Familia
Amigo de la Familia

Querid@ teólog@, había una vez un médico que era muy amigo de una familia que vivía en las montañas y decidió ir a visitarlos, pues realmente amaba a los miembros de esta familia, y deseaba llevarles varios regalos que les había comprado desde hacia mucho tiempo. Esta familia tenia varios hijos, el menor estaba enfermo. Cuando el médico llegó, cargado de regalos, se dio cuenta de que el niño estaba enfermo. ¿Qué creen que hizo el médico al llegar? Lo primero que hizo fue curar al niño, pues le dolió ver el dolor no sólo del niño, sino de los padres.

Ahora bien, ¿cuál fue la razón de la visita, el amor que les tenía a los miembros de la familia o la enfermedad del niño? Por supuesto que el motivo fue el amor. Quiere decir que si el niño no hubiera estado enfermo, de todos modos él ya tenía planeado ir a visitarlos y llevarles los regalos. Lo mismo ha ocurrido con Jesucristo. Él no ha venido por nuestros pecados, por nuestra enfermedad, sino para traernos los regalos de su amor, desde la vida hasta las cualidades personales. Naturalmente, encontrándonos enfermos de pecado, primero nos cura, nos redime para luego seguir la fiesta con nosotros, pues para eso se encarnó para traernos fiesta, que en el evangelio se simboliza con un banquete..

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Dios es amor San Anselmo y Duns Escoto Teología Franciscana

¿Si el hombre no hubiese pecado, habría venido Cristo?

Mi querid@ teólog@, Fray Juan Duns Escoto es el autor de las nuevas explicaciones (=nueva teología) sobre la encarnación y la Inmaculada. Defendió estas explicaciones en 1300. La de la Inmaculada triunfó 450 años después, cuando gracias sobre todo a sus intuiciones y fundamentaciones teológicas fue proclamado el dogma de la Inmaculada.

Esta nueva explicación teológica de la encarnación él la llama Primado de Cristo; porque a la pregunta: ¿Por qué se encarnó Cristo? Fray Juan Duns Escoto responde: porque fue el primer concebido en la voluntad de Dios, antes que todos los eres creados. Porque no es posible, decía Fray Juan Duns Escoto, que la realidad más preciosa de la humanidad, que es Cristo, haya venido por algo negativo  como es el pecado. ¿Qué entendía San Pablo al escribir lo siguiente?

  • ¡Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús Nuestro Señor, que nos bendijo desde el cielo, en Cristo, con toda clase de bendiciones espirituales! En este Cristo, Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo, para andar en el amor y estar en su presencia sin culpa ni mancha. Determinó desde la eternidad que nosotros fuéramos sus hijos adoptivos por medio de Cristo Jesús. Eso es lo que quiso y más le gustó, para que se alabe su gloria, por esa gracia suya que nos manifiesta en el bien amado. Pues en Cristo la sangre se derramó para nuestra libertad y nos merece el perdón de los pecados. En eso se va la inmensidad de su gracia, que él nos concedió con toda sabiduría e inteligencia. Y ahora, Dios nos da a conocer este proyecto misterioso, esta libre decisión que tomó desde antes, para ponerlo en ejecución cuando llegara la plenitud de los tiempos. Todas las cosas han de reunirse bajo una sola cabeza, Cristo, tanto los seres celestiales como los terrenales. (Ef 1, 3 – 10)
  • Él es la imagen de Dios que no se puede ver (está hablando de Cristo, el Verbo ya encarnado), el primogénito de toda la creación, ya que en él fueron hechas todas las cosas; las del cielo y las de la tierra; lo visible y también lo invisible; gobiernos, autoridades, poderes y fuerzas sobrenaturales. Todo está hecho por medio de él y para él. Él existe antes de todas las cosas y todo se mantiene en él. Y él también es la cabeza del cuerpo, es decir, dela Iglesia. El es el principio y renació antes que nadie de entre los muertos para tener el primer lugar, porque así quiso Dios que la plenitud permaneciera en él. Porque él quiso reconciliar consigo todo lo que existe, y por él, por su sangre derramada en la cruz, Dios establece la paz tanto sobre la tierra como en el cielo. (Col, 1, 15-20)

La intención de Fray Juan Duns Escoto fue decir que Jesucristo vino no por el pecado sino para tomar su lugar de ser el primer creado, el modelo de toda criatura:El camino-verdad-vida de los seres inteligentes; el guía para la humanidad destinada a la gracia y la gloria de ser partícipes de la divina Naturaleza .

De manera que Cristo habría venido aunque el ser humano no hubiese pecado, porque la finalidad de su venida no fue el pecado. Más bien la pregunta es: ¿Si Cristo no hubiese existido, habría existido el ser humano? Fray Juan Duns Escoto respondería que no.

Esta fue la intuición y el razonamiento teológico que le dan vuelta a la explicación tradicional de la Encarnación, según la cual Cristo ha venido para morir en la cruz, y así salvarnos del pecado.

Es una explicación cristo–céntrica por ser Cristo el protagonista de toda la historia; es fruto de una profundización (en la mente y en el corazón) de la espiritualidad cristo– céntrica que los franciscanos siempre han tenido, siguiendo a su padre Francisco quien  tuvo las llagas como sigilo de su seguimiento de Jesús.