Mi nombre es Fray Mauro Iacomelli, franciscano; soy italiano y he cumplido 38 años de haber llegado a tierras centroamericanas.
Trabajé 12 años en Nicaragua, de 1974 a 1986, y el resto aquí en Guatemala.
Te digo, mi querid@ teólog@, de una vez que estoy agradecido con el Señor y con la comunidad centroamericana, especialmente los nicas y chapines, porque en realidad me parece que me han ayudado a entender mejor el evangelio que si me hubiera quedado en Italia. Así lo siento.
Para empezar me parece útil narrarles brevemente cómo llegué a ser misionero. Una cosa es cierta, no he bajado del cielo.
Estaba en medio de un prado cuidando de mis vaquitas (una se llamaba estrellita, otra princesa y la tercera regina), cuando un fraile limosnero me propuesto entrar en el seminario menor de los franciscanos. Yo tenía 12 años y había terminado la primaria. El fraile me dijo que allí los muchachos estudiaban y jugaban al balompié, y, si uno quería, podría ser fraile. Entré porque me gustaba estudiar y jugar balompié.
Empecé a pensar que Dios se tenía algo entre manos conmigo (como con todos), cuando a lo largo de los 14 años de seminario vi salirse a 23 de mis 25 compañeros, y yo en cambio, desde el primer día iba sintiendo cada vez más seguro de este camino.
Otra cosa. Desde muy temprano, en los primeros años del seminario, me daba vuelta en la cabeza una frase que no sé a quien se la había oído. La frase era “consolar a los afligidos“. Más tarde la encontré en el Evangelio. Pero, para entonces, ya se había tanto apoderado de mi sensibilidad que todo lo bueno lo hacia bajo el impulso de “consolar a los afligidos”. Me preguntaban ¿por qué quiere ser sacerdote? Y yo contestaba: para consolar a los afligidos. Aquello me resonaba dentro como si fuera mi nombre.
Estudié teología con un joven nicaragüense, quien me contaba de las calamidades que se pasaban en su país; era 1970. Así que, 3 años más tarde, cuando los superiores en Italia preguntaron si había algún valiente que quisiera ir a Nicaragua, levanté la mano de un impulso.
Esto fue hace exactamente 30 años. Me encontré en medio de la revolución sandinista y después a Guatemala, en medio de tantos mártires a causa del Evangelio.
A pesar de mis pecados, el Señor me ha tenido misericordia y he llegado a esta fecha y a esta edad con la alegría de decir:
“gracias Señor porque en medio de tantos pueblos pobres y afligidos por tantas dificultades me has hecho entender bastante tu Evangelio”
9 replies on “Dios y mis vaquitas”
Me gusta =) es casi inexplicable cómo de una invitación tan sencilla. Empieza una vida de misión al servicio de Dios por medio de los demás.
Mi querido Padre, qué belleza y qué felicidad tener esta oportunidad de poder aprender más del amor de Dios a través de sus enseñanzas que han sido de gran ayuda para mi vida. Anhelo con todo mi corazón compartir y dar testimonio de este inmenso mar de misericordia a las personas que me rodean. Gracias por tanto trabajo y esfuerzo por todos nosotros! Lo quiero mucho,
Sonia
Estoy muy feliz que ya está en internet, Padre, por este medio podrá consolar a muchos afligidos!!! además de dar alegría y proporcionar valiosos conocimientos a todos. De su nota, me encantaron los nombres de sus vaquitas, sabe? Todas las creaturas de Dios son amadas por Él y qué bien que usted fue a dar con los franciscanos, pioneros én la ecología 🙂
Ya era tiempo!!! Esta pagina me la imaginaba y te la sugeri desde hace unos 10 anos atras, cuando al leer las homilias que compartias con tus alumnos(as) que no la podian ori de viva voz, no podia menos que compartirla con otros. Con el efecto multiplicador de este medio podras continuar consolando a los afligidos, pero sobre ensenando que Dios es amor, y solo amor, por lo tanto compasivo y comprensivo; solo quiere el bien de sus hijos. El Espiritu Santo fue quien te dono de esa compasion, dedicacion y fidelidad para continuar la tarea que Jesus nos encomendo, sobre todo a aquellos que como vocacion han dedicado sus vidas a esta tarea. Dios, y los que hemos tenido la oportunidad de recibir consuelo y ensenanza nos alegramos con esta pagina; fruto de la refleccion, compasion y dedicacion. Adelante!
Ups!! Me olvide de firmar el comentario anterior,
Olga L.V.
Enhorabuena padre Mauro. Me gusto mucho leer como fue su llamado y asi creo deberia de ser con todos. Dejar que nuestro corazon nos mueva a hacer siempre lo bueno y consolar a los afligidos que somos tantos. Me entere de su blog por medio de mi tia Olgui y espero ahora darlo a conocer a mis amistades tanto de aqui de Guatemala como de Nicaragua y otros lados. Estos escritos nos ayudan a conocer y reflexionar. Muchas gracias y Animo!!!!
Joely
Joely: no puedo asociar tu rostro con tu nombre, sin embargo, el que tienes a Olga como tía es garantía de cercanía de visión de la realidad! Gracias por tu comentario. Un abrazo. Fray Mauro
Joely Gabriela es la hija de Celia Reyes y del Dr. Joel Reyes (q.e.p.d.), parroquiana en la Col. C.A., Nic. Ella con su familia viven en Ciudad Guatemala y esta muy envuelta en la pastoral de su parroquia.
Fray Mauro,
Es para mí un gran acontecimiento que este presentando en una nueva visión, porque para nosotros este es un gran regalo de DIOS. Seria conocer respecto a los Franciscanos; pues yo los admiro mucho porque yo siento que es una orden con mucha humildad y eso es lo que DIOS quiere.
Julio Emilia Schaeffer de Barrios.