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Dios es amor San Anselmo y Duns Escoto Teología Franciscana

¿Si el hombre no hubiese pecado, habría venido Cristo?

Mi querid@ teólog@, Fray Juan Duns Escoto es el autor de las nuevas explicaciones (=nueva teología) sobre la encarnación y la Inmaculada. Defendió estas explicaciones en 1300. La de la Inmaculada triunfó 450 años después, cuando gracias sobre todo a sus intuiciones y fundamentaciones teológicas fue proclamado el dogma de la Inmaculada.

Esta nueva explicación teológica de la encarnación él la llama Primado de Cristo; porque a la pregunta: ¿Por qué se encarnó Cristo? Fray Juan Duns Escoto responde: porque fue el primer concebido en la voluntad de Dios, antes que todos los eres creados. Porque no es posible, decía Fray Juan Duns Escoto, que la realidad más preciosa de la humanidad, que es Cristo, haya venido por algo negativo  como es el pecado. ¿Qué entendía San Pablo al escribir lo siguiente?

  • ¡Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús Nuestro Señor, que nos bendijo desde el cielo, en Cristo, con toda clase de bendiciones espirituales! En este Cristo, Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo, para andar en el amor y estar en su presencia sin culpa ni mancha. Determinó desde la eternidad que nosotros fuéramos sus hijos adoptivos por medio de Cristo Jesús. Eso es lo que quiso y más le gustó, para que se alabe su gloria, por esa gracia suya que nos manifiesta en el bien amado. Pues en Cristo la sangre se derramó para nuestra libertad y nos merece el perdón de los pecados. En eso se va la inmensidad de su gracia, que él nos concedió con toda sabiduría e inteligencia. Y ahora, Dios nos da a conocer este proyecto misterioso, esta libre decisión que tomó desde antes, para ponerlo en ejecución cuando llegara la plenitud de los tiempos. Todas las cosas han de reunirse bajo una sola cabeza, Cristo, tanto los seres celestiales como los terrenales. (Ef 1, 3 – 10)
  • Él es la imagen de Dios que no se puede ver (está hablando de Cristo, el Verbo ya encarnado), el primogénito de toda la creación, ya que en él fueron hechas todas las cosas; las del cielo y las de la tierra; lo visible y también lo invisible; gobiernos, autoridades, poderes y fuerzas sobrenaturales. Todo está hecho por medio de él y para él. Él existe antes de todas las cosas y todo se mantiene en él. Y él también es la cabeza del cuerpo, es decir, dela Iglesia. El es el principio y renació antes que nadie de entre los muertos para tener el primer lugar, porque así quiso Dios que la plenitud permaneciera en él. Porque él quiso reconciliar consigo todo lo que existe, y por él, por su sangre derramada en la cruz, Dios establece la paz tanto sobre la tierra como en el cielo. (Col, 1, 15-20)

La intención de Fray Juan Duns Escoto fue decir que Jesucristo vino no por el pecado sino para tomar su lugar de ser el primer creado, el modelo de toda criatura:El camino-verdad-vida de los seres inteligentes; el guía para la humanidad destinada a la gracia y la gloria de ser partícipes de la divina Naturaleza .

De manera que Cristo habría venido aunque el ser humano no hubiese pecado, porque la finalidad de su venida no fue el pecado. Más bien la pregunta es: ¿Si Cristo no hubiese existido, habría existido el ser humano? Fray Juan Duns Escoto respondería que no.

Esta fue la intuición y el razonamiento teológico que le dan vuelta a la explicación tradicional de la Encarnación, según la cual Cristo ha venido para morir en la cruz, y así salvarnos del pecado.

Es una explicación cristo–céntrica por ser Cristo el protagonista de toda la historia; es fruto de una profundización (en la mente y en el corazón) de la espiritualidad cristo– céntrica que los franciscanos siempre han tenido, siguiendo a su padre Francisco quien  tuvo las llagas como sigilo de su seguimiento de Jesús.

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La teología franciscana

Mi querid@ teólog@, las teologías son reflexiones e interpretaciones de la verdad cristiana. Pueden ser muy distintas, aunque guarden la ortodoxia. Es como decir que reflejan la misma verdad, pero iluminando y profundizando facetas diferentes.

La teología que conocemos y manejamos a nivel de las universidades pontificias y de predicación popular, sigue siendo la de Santo Tomás de Aquino, acogiendo y sistematizando la visión teológica del Cur Deus Homo de San Anselmo . Esta teología ha hecho un servicio inmenso al caminar del pueblo de Dios. Sin embargo, como toda actividad humana, tiene sus limitaciones. Una de sus grandes limitaciones es la de sugerir una visión pecado-céntrica del cristianismo. En el centro del plan de salvación está el pecado. Este es casi el protagonista, hasta tal punto que si se quitara el pecado, no habría plan de salvación y Jesucristo no habría venido a estar con nosotros. El pecado es el motivo de la encarnación. Pero esta concepción pecado-céntrica generó la visión del castigo y del temor. No hay necesidad de detenernos en este punto, pues ejemplos hay de todo peso y tamaño. Ahora bien, la cultura actual ya no soporta tal visión.

La teología franciscana nació al mismo tiempo que la teología tradicional, pero tuvo menos suerte, si bien sobrevivió hasta hoy. Es Cristo-céntrica. Sostiene que Jesucristo habría venido a estar con nosotros aunque no hubiese habido el pecado.

La motivación es interesante. Jesucristo habría venido porque Dios es amor y sólo el amor es el estimulo de sus decisiones. Un amor libre de cualquier condicionamiento, sobre todo del condicionamiento del pecado.

Es como si un médico visitara a sus amigos solamente cuando ellos están enfermos. Un médico visita a sus amigos por amor, porque son sus amigos; siendo muy lógico que si, al visitarlos, los encuentra enfermos, lo primero que hace es curarlos, con el fin de que puedan disfrutar de su visita.

La segunda persona de la Trinidad se habría encarnado prescindiendo de si el ser humano hubiese o no pecado. Fundamentos bíblicos para esta visión teológica hay muchos. Voy a referir aquí algunas citas:

  • “(…) y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo” (Ef 1,4).
  • “Dios trazó su plan de salvación desde el principio en Cristo Jesús” (Ef 3,11).
  • “Él es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades; todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia”. (Col 1, 15-17).