Homilía sobre la tragedia de Hogar seguro “Virgen de la Asunción”
Monte San Francisco, 19. 03. 2017
Homilía sobre la tragedia de Hogar seguro “Virgen de la Asunción”. Ocurrió el día 8 de marzo recién pasado. 39 adolescentes murieron en un rogo ocurrido en el Hogar. Una cadena de gravísimas responsabilidades.
Con el perdón de ustedes, esta mañana haremos una breve reflexión sobre la tragedia de Hogar seguro “Virgen de la Asunción”.
Haremos esta reflexión como cristianos conscientes y responsables.
Primero, se trata de hacer una corta lista de los responsables. Corta lista la nuestra, porque la de Dios es una lista larga que abarca todo el mundo con su estructura de injusticia y desigualdad.
- Responsables No. 1: Las autoridades en su cadena de mando. ¿por qué nunca quisieron percatarse de los horrores que estaban pasando en ese hogar, especialmente en los pabellones donde estaban las niñas?
- Responsables No. 2: Podrían ser los padres de aquellas niñas, especialmente los papás. ¿Por qué nunca se miran papás llorar en estos casos, solo las madres? ¿Cuántas niñas estaban allí porque nadie las cuidaba, o tal vez los papás las violentaban y dejaban que otros las violentaran? Y, tal vez, ¡las madres cerraban los ojos ante todo esto!
- Responsables No. 3: Los que trabajan en ese Hogar: los Directores, los policías y otros. ¿Dónde estaban los cuidadores cuando se dio el incendio? ¿Por qué no abrieron inmediatamente las rejas al oír los gritos desesperados de las niñas? ¿Dónde estaban aquellos que tenían las llaves?
- Responsable No. 4: Toda la estructura social de Guatemala. ¿Cuántos piensan y dicen que esos muchachos y muchachas son delincuentes, no se merecen nada y si se mueren ¡qué bien! ¿Cuántas veces lo hemos pensado y dicho nosotros también?
- Responsables No. 5: Somos todos nosotros que estamos aquí, tanto más en cuanto cristianos. Por tolerantes ante los delitos que de por sí llevan a estas desgracias. Una vez oí a una mujer, muy cristiana, por cierto, que felicitaba a otra mujer, dueña de un burdel, por tener un comercio rentable. Lo decía en serio, sin caer en la cuenta que el burdel es una fábrica de abortos, de división de matrimonios, de enfermedades venéreas y es forjador de tantos vicios. ¿Cuántas niñas de Hogar seguro tuvieron su punto de partida en los burdeles? Pero, no solo toleramos los burdeles; toleramos la corrupción familiar, la violencia intrafamiliar, toleramos que demasiados niños guatemaltecos no puedan ir a clase por extrema pobreza, y que la mayor parte de los jóvenes no puedan seguir estudiando por cuestión de pobreza, de elitismo, de racismo. Sobre todo, toleramos y fomentamos una estructura de desigualdad en grado extremo, lo hacemos con nuestro comportamiento, nuestro estilo de vida y también con nuestras palabras, nuestros comentarios complacientes ante todas las críticas y calumnias que se hacen contra los pobres. Pero, la desigualdad, la gran distancia entre ricos y pobres, es el origen de toda guerra. Todas las veces que usamos más de lo necesario, fraguamos la guerra. Desde la guerra mundial hasta la guerra que se ha dado en Hogar seguro.
Ahora, pasemos del drama sociológico al drama teológico.
Así, en voz alta, no podemos ni debemos evitar una pregunta que nos hace temblar, es la siguiente: ¿Dios y la Virgen de la Asunción qué hacían ante tanta tragedia? Es la misma pregunta que no podemos evitar ante una desgracia familiar, o cuando rezamos y nadie nos responde. Nuestra fe, nuestros grupos de oración o de amigos necesitan una respuesta contundente; so pena de que todo se desmorone en nosotros y sobre todo en nuestros jóvenes.
Dios y la Virgen quieren también que nos demos una respuesta.
He aquí tres respuestas cristianas.
1) Dios y la Virgen lloraban con esas niñas y con todos los que han llorado, pero no pudieron hacer nada, porque a su intervención salvadora se oponían demasiadas voluntades. Dios respeta la libertad humana, lo cual limita su poder de intervención (cfr. Audiencia general del Papa emérito Benedicto XVI, 30. 1. 2013).
Al enumerar arriba algunos responsables, hemos dicho cuáles eran las voluntades opuestas a la voluntad de Dios y de la Virgen. Hemos dicho muchas veces que “todo lo que hace sufrir y morir no viene de Dios; viene del mal uso de la libertad humana”. Ante una voluntad humana que se le opone, Dios no puede proceder.
En esta tierra, donde tiene vigencia la libertad humana, Dios se ve limitado, como dijo el Papa Benedicto XVI, el 31 de enero de 2013.
Al pasar de esta tierra a la dimensión divina, después de la muerte, todo será renovado.
La oración y las cadenas de oración tienen eficacia porque contrastan, por decirlo así, por medio del amor de solidaridad, las malas voluntades que se oponen a la voluntad de Dios, sin embargo, el alcance de su eficacia solo Dios lo conoce.
Las siguientes dos respuestas son consoladoras.
2) Dios y la Virgen recogieron con ternura a estas criaturas y, como dice el último capítulo del Apocalipsis, enjugaron sus lágrimas. “No más gritos, niñas, no más llanto porque ese tiempo del mundo que les causó tanto dolor ha terminado, ha quedado otro mundo, el de Dios, donde solo amor hay y felicidad irreversible; ha llegado el tiempo de sonreír, niñas”.
3) La respuesta número 3 es la realidad de la divina providencia. Hemos dicho que Dios no puede anular las consecuencias de las malas voluntades, pero sí puede intervenir en la circunstancia dramática y crear un bien nuevo sobre la tierra, con las personas involucradas en esta tragedia y que sean personas bien dispuestas (como cuando muere un niño y su papá cambia a una vida buena). Dios no pudo evitar la muerte del niño (habría que investigar por cuáles causas malas murió el niño) pero creó un gran bien que es la conversión del papá.
¿Qué bien está creando Dios en Guatemala, en ocasión de la tragedia de Hogar seguro? Tal vez, la gracia de un salto de calidad nacional en la toma de conciencia en favor de una sociedad más justa e igualitaria. Todos nosotros, que participamos en esta Eucaristía, estamos invitados a hacer una cadena de oración y de fuertes y eficaces propósitos cristianos que el Espíritu Santo nos está inspirando. Todos seamos propiciadores de la divina providencia.
HOMILÍA FRAY MAURO IACOMELLI
DOMINGO 14 DE MAYO, V DOMINGO DE PASCUA
“LA PENA DE MUERTE ES IN-HUMANA E INÚTIL”
- Ante la pena de muerte, Jesús diría: “En el principio no era así”; es como decir: Dios piensa diferente (cfr. Mt.10, 6).
- En Ezequiel 18, 23, Dios dice: “No quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva”.
- En Génesis 22, se narra el frustrado sacrificio del niño Isaac que Abraham quería hacer. Pero Dios lo detuvo. La enseñanza de este episodio es: Dios no quiere sacrificios humanos.
El ser humano es sagrado, contiene una chispa de la naturaleza divina, que todo ser humano es llamado a custodiar y a hacer crecer, produciendo amor, a través de las circunstancias de la vida. Por eso, el delincuente que mata se aleja mucho de Dios, pero también el que responde al asesinato con otro asesinato se aleja mucho de Dios.
En el capítulo 4 de Génesis, se narra el primer asesinato: Caín mata a su hermano Abel. Caín, después de haber escuchado las tremendas palabras de reproche de Dios, exclama: “Ahora, cualquiera que me encuentre me matará”. Y Dios le responde: “no, no será así; castigaré siete veces a aquel que mate a Caín”; y Dios puso una marca a Caín para que no lo mataran”. Nosotros podemos interpretar que Dios remarcó en Caín la marca de la dignidad divina con la cual todo ser humano nace marcado. Por eso: NO MATARÁS. En el evangelio de San Mateo, al capítulo 5, versos 43-45, Jesús dice: “Ustedes han oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo; pero yo les digo: amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores, para que así sean hijos del Padre celestial, el cual hace brillar el sol sobre malos y buenos”.
En el calvario, Jesús perdona a sus asesinos y se lleva al paraíso al que había sido ladrón y asesino.
- La cuestión de la pena de muerte es cosa seria y de conciencia, delante de Dios y de la humanidad.
En la Historia se ha empleado porque era una humanidad atrasada. En la medida que una sociedad progresa culturalmente, en esa medida abandona la pena de muerte. En efecto, la estadística nos convence que la pena de muerte ha venido disminuyendo siempre más y va desapareciendo, en la medida que las naciones hacen camino de humanización. Hace 25 años, 90 eran las naciones que en su legislación tenían la pena de muerte; hace 5 años se habían reducido a 15. Seguramente, dentro de pocos años, la pena de muerte desaparecerá de todas las legislaciones.
Volver a practicar la pena de muerte en Guatemala sería ir contra el avance de la Historia y de la humanidad. Sería volver 20 años atrás.
La realidad es que también nosotros los cristianos nos dejamos llevar por la corriente de los instintos más irracionales. Al desatender la razón y dejándose arrastrar por puros instintos compulsivos, el pensamiento de la pena de muerte brota en nuestra conciencia como hierba venenosa.
- En realidad, la pena de muerte es in-humana e inútil.
Se dice que es:
* EJEMPLAR… Es decir: para que otros aprendan, por miedo. Sin embargo, la historia, la estadística y la psicología enseñan que donde se aplica la pena de muerte no disminuye la violencia y donde no se aplica no aumenta. Son otros los factores que influyen en el aumento de la violencia. Es que aquel que transita por el camino de la violencia, nada lo detiene; se mueve en una mentalidad de muerte. Tal vez, los hijos y las hijas de ustedes, que reciben una buena formación, educados en valores fuertes y cotidianos, tendrán siempre mucho cuidado de no meterse por un camino de delitos graves. Pero, los que ya están en eso, que han ido caminando por allí porque no han tenido la posibilidad de educarse o porque han ido adquiriendo vicios graves, viven en su mundo, sin reglas y sin remordimientos. Las operaciones de reflexión y auto regulación no tienen lugar en psicologías maleadas como las de los grandes delincuentes.
* DEFENSIVA… De la entera sociedad. Mentira. La sociedad debe defenderse, pero no matando. Hay otros medios para defenderse, más eficaces y más humanos, porque dan al delincuente la posibilidad de convertirse. “Yo no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva” (Ez. 18, 23).
Perseguir la conversión del delincuente debe ser una prioridad de la sociedad que quiera progresar en el camino de humanización. 30, 50 años de pena y la cadena perpetua son más eficaces, si bien empleados.
Aquí está el gran problema: que no hay voluntad de hacer lo que hay que hacer, entonces se piensa en la pena de muerte como en una panacea que todo lo soluciona.
- Hay muchas otras razones para desterrar de una vez la idea de la pena de muerte. Una de las más graves razones es que la pena de muerte es una tremenda evasión de todos los deberes de un Estado y de los ciudadanos. Si hay pena de muerte, todos se relajan, como si fuera todo arreglado y se deja de hacer lo que en serio hay que hacer.
Otra razón grave es que la pena de muerte hace aumentar la misma violencia en una sociedad. Alimenta la voluntad de venganza, los niños y los jóvenes crecen dentro de una sociedad sedienta de venganza y de sangre.
La pena de muerte es el arma predilecta de los dictadores, los egoístas y se aplica siempre contra los pobres. Y ¿si se ejecuta un inocente? Casos ocurridos no raramente en la historia. Jesús fue víctima de una pena de muerte aplicada a un inocente.
Y ahora, una pregunta escalofriante: si fuera uno de sus hijos a ser condenado a muerte, ¿usted seguiría sosteniendo la pena de muerte?, o bien, dirían: ¡castíguenmelo, pero no me lo maten!
- La verdad es que: para luchar contra la violencia, los únicos pasos civilizados son los siguientes:
- Prevenir, con lucha contra la desigualdad, que es la raíz de todas las guerras, con leyes justas y control policial preventivo. Si queremos luchar contra la violencia, luchemos por estas cosas. Si no, damos palos de ciego.
- Después del delito, que haya pronta investigación, pronta persecución, pronto juicio y cárcel segura. Si queremos luchar contra la violencia, luchemos por estas cosas. Si no, damos palos de ciego.
Además, hoy, a nivel mundial, se está tomando clara conciencia que la cárcel debe ser para la rehabilitación no para la destrucción del delincuente. Me ha alegrado leer en un periódico, hace pocos días, la exigencia de rehabilitación en las cárceles del País.
Ahora bien, ante esta reflexión, alguien podrá reaccionar con una sonrisa irónica. Sin embargo, insisto: este es el camino de la civilización y es también el camino del evangelio.
¡CUIDADO! No estoy haciendo la defensa del delincuente, ni borrando el derecho a la legítima defensa, ni que los delincuentes anden libres por la calle. Nada de eso; digo que hay que aplicar medios más eficaces, medios que conjugan la justicia con la dignidad humana. Como ustedes hacen con sus hijos: el que no los deben “mal matar”, no significa que no deben de intervenir y corregir. Deben de intervenir, pero con medios civilizados, que a la larga son más eficaces.
Acostumbro decir que ante una situación mala, el primer mandamiento es: “no empeorar las cosas”. Y bien: ante la violencia en Guatemala, la pena de muerte empeoraría mucho las cosas.
