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CORROBORAN LA NUEVA TEOLOGÍA

Querid@ te@logo, en 1600, cierto teólogo, llamado Thomassin, dijo que las afirmaciones de Duns Escoto eran sustancialmente blasfemas, y se encargó, con la complacencia de muchos, de hacer circular esta opinión entre los eclesiásticos, hasta nuestros días; sin embargo, en los últimos 50 años, mucho ha empezado a cambiar. Hay que enfatizar que, a pesar de todo, la teología escotista ha sido considerada siempre legítima en la Iglesia, a lo largo de todos los siglos. Ya Pablo VI había exhortado a un grupo de seminaristas estudiantes de teología que estudiaran la teología de Duns Escoto. Y fue buen profeta, porque unos años después, el 20 de marzo del 1993, el Papa Juan Pablo II reconoció el culto que se le ha dado por el pueblo cristiano por todos los 700 años que nos separan de su muerte (1308); lo beatificó, llamándolo cantor del Verbo Encarnado y defensor de la Inmaculada Concepción.

En 2002, a la comisión escotista ( que fue a llevarle el VIII volumen de la edición crítica de Duns Escoto), dijo: “Duns Escoto, con su esplendida doctrina sobre el Primado de Cristo, sobre la Inmaculada Concepción…sigue siendo aun hoy un pilar de la teología católica, un maestro original y rico en impulsos y estímulos para un conocimiento cada vez más completo de las verdades de la fe”. De este rico depósito teológico, pueden sacarse respuestas adecuadas también a las dramáticas interrogantes de la humanidad en este inicio del III milenio cristiano” (2001). BENEDICTO XVI, el 7 de julio de este año 2010, dedicó la audiencia general del miércoles (es como decir: ante todo el mundo) a Duns Escoto, y entre tantas cosas, dijo: “Duns Escoto meditó sobre el misterio de la encarnación y, a diferencia de muchos pensadores cristianos del tiempo, sostuvo que el Hijo de Dios se habría hecho hombre aunque la humanidad no hubiese pecado”. “Afirma en la REPORTATA PARISIENSIA (prosigue el Papa): “pensar que Dios habría renunciado a esa obra si Adán no hubiera pecado sería completamente irrazonable. Por tanto, digo que la caída no fue la causa de la predestinación de Cristo, y que –aunque nadie hubiese caído, ni el ángel ni el hombre- en esta hipótesis Cristo habría estado de todos modos predestinado de la misma manera” (en III SENT., d. 7,4). Este pensamiento (prosigue el Papa; es una cita larga pero vale la pena reproducirla) quizá algo sorprendente, nace porque para Duns Escoto la encarnación del Hijo de Dios, proyectada desde la eternidad por Dios Padre en su designio de amor, es el cumplimiento de la creación, y hace posible a toda criatura, en Cristo y por medio de Él, ser colmada de gracia, y alabar y dar gloria a Dios en la eternidad. Duns Escoto, aun consciente de que en realidad, a causa del pecado original, Cristo nos redimió con su pasión, muerte y resurrección, confirma que la encarnación es la obra mayor y más bella de toda la historia de la salvación, y que no está condicionada por ningún hecho contingente, sino que es la idea original de Dios de unir finalmente toda la creación consigo mismo en la persona y en la carne del Hijo”. Concluye el Papa: “Queridos hermanos y hermanas, esta visión teológica, fuertemente cristo – céntrica, nos abre a la contemplación, al estupor y a la gratitud, pues, Cristo es el centro de la historia y del cosmos, es quien da sentido, dignidad y valor a nuestra vida”. El cardenal Martini, obispo emérito de Milán y “papable”, en 1994 escribió un libro sobre la pasión. Allí se pregunta: “¿por qué se derramó esta sangre? la muerte y la pasión del Hijo de Dios ¿eran realmente necesarias tras la encarnación? Sobre este punto los teólogos están divididos. La pasión ¿no está quizá, como decían los escotistas, subordinadas al fin principal, la encarnación, que es la glorificación del Padre a través del Hijo Jesús? Si rechazamos esta teoría y ponemos en cambio la pasión y la muerte en el centro, como término de la obra de Dios, deriva otro problema: el pecado sería una contribución necesaria a la obra de Dios, porque no hay muerte de Jesús sin pecado”.

Es una teología posible Hay que caer en la cuenta que la teología es una manera de explicar la Sagrada Escritura y los misterios de la fe y puede cambiar, porque el Espíritu Santo hace “nuevas las cosas” y también la teología. El 2 de marzo de 2007, el Papa decía al clero de Roma:”La teología ha sido siempre múltiple. Pensemos en los Padres, en el medioevo, la escuela franciscana, la escuela dominicana, etc. Como hemos dicho, la palabra de Dios es siempre más grande que nosotros; por eso no podemos agotar jamás el alcance de esta Palabra, y se necesitan enfoques diversos, diversos tipos de reflexión…el teólogo trate de encontrar pistas que respondan a las exigencias y a los desafíos de nuestro tiempo; y, por otra parte, que sea siempre consciente de que todo esto se basa en la fe de la Iglesia”. Personalmente, creo que la teología de Duns Escoto responde mejor a las exigencias teológicas y espirituales de nuestro mundo globalizado, abierto más allá de todas las fronteras.

Un Abrazo,

M.

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Algunos Testimonios de la Nueva Teología

Querid@ teólog@ en la Sagrada Escritura hay un hecho indiscutible: el punto terminal, es decir el fin del plan de salvación, en concreto, es la vida eterna con Cristo. Ahora, el fin determina el existir y el obrar de todas las demás causas intermedias. La teología de San Juan y de San Pablo es plenamente cristocéntrica. Las citas más explícitas: EF. 1, 3-10; COL.1, 15-20).

En 1600, cierto teólogo, llamado Thomassin, dijo que las afirmaciones de Duns Escoto eran sustancialmente blasfemas, y se encargó, con la complacencia de muchos, de hacer circular esta opinión entre los eclesiásticos, hasta nuestros días; sin embargo, en los últimos 50 años, mucho ha empezado a cambiar. Hay que enfatizar que, a pesar de todo, la teología escotista ha sido considerada siempre legítima en la Iglesia, a lo largo de todos los siglos.

Ya Pablo VI había exhortado a un grupo de seminaristas estudiantes de teología que estudiaran la teología de Duns Escoto. Y fue buen profeta, porque unos años después, el 20 de marzo del 1993, el Papa Juan Pablo II reconoció el culto que se le ha dado por el pueblo cristiano por todos los 700 años que nos separan de su muerte (1308); lo beatificó, llamándolo cantor del Verbo Encarnado y defensor dela Inmaculada Concepción.

En 2002, a la comisión escotista ( que fue a llevarle el VIII volumen de la edición crítica de Duns Escoto), dijo: “Duns Escoto, con su esplendida doctrina sobre el Primado de Cristo, sobre la Inmaculada Concepción…sigue siendo aun hoy un pilar de la teología católica, un maestro original y rico en impulsos y estímulos para un conocimiento cada vez más completo de las verdades de la fe”.De este rico depósito teológico, pueden sacarse respuestas adecuadas también a las dramáticas interrogantes de la humanidad en este inicio del III milenio cristiano” (2001). BENEDICTO XVI, el 7 de julio de este año 2010, dedicó la audiencia general del miércoles (es como decir: ante todo el mundo) a Duns Escoto, y entre tantas cosas, dijo: “Duns Escoto meditó sobre el misterio de la encarnación y, a diferencia de muchos pensadores cristianos del tiempo, sostuvo que el Hijo de Dios se habría hecho hombre aunque la humanidad no hubiese pecado”. “Afirma en la REPORTATA PARISIENSIA (prosigue el Papa): “pensar que Dios habría renunciado a esa obra si Adán no hubiera pecado sería completamente irrazonable. Por tanto, digo que la caída no fue la causa de la predestinación de Cristo, y que –aunque nadie hubiese caído, ni el ángel ni el hombre- en esta hipótesis Cristo habría estado de todos modos predestinado de la misma manera” (en III SENT., d. 7,4).Este pensamiento (prosigue el Papa; es una cita larga pero vale la pena reproducirla)  quizá algo sorprendente, nace porque para Duns Escoto la encarnación del Hijo de Dios, proyectada desde la eternidad por Dios Padre en su designio de amor, es el cumplimiento de la creación, y hace posible a toda criatura, en Cristo y por medio de Él, ser colmada de gracia, y alabar y dar gloria a Dios en la eternidad. Duns Escoto, aun consciente de que en realidad, a causa del pecado original, Cristo nos redimió con su pasión, muerte y resurrección, confirma que la encarnación es la obra mayor y más bella de toda la historia de la salvación, y que no está condicionada por ningún hecho contingente, sino que es la idea original de Dios de unir finalmente toda la creación consigo mismo en la persona y en la carne del Hijo”. Concluye el Papa: “Queridos hermanos y hermanas, esta visión teológica, fuertemente cristocéntrica, nos abre  a la contemplación, al estupor y a la gratitud, pues, Cristo es el centro de la historia y del cosmos, es quien da sentido, dignidad y valor a nuestra vida”.

El cardenal Martini, obispo emérito de Milán y “papable”, en 1994 escribió un libro sobre la pasión. Allí se pregunta: “¿por qué se derramó esta sangre? la muerte y la pasión del Hijo de Dios ¿eran realmente necesarias tras la encarnación? Sobre este punto los teólogos están divididos. La pasión ¿no está quizá, como decían los escotistas, subordinadas al fin principal, la encarnación, que es la glorificación del Padre a través del Hijo Jesús? Si rechazamos esta teoría y ponemos en cambio la pasión y la muerte en el centro, como término de la obra de Dios, deriva otro problema: el pecado sería una contribución necesaria a la obra de Dios, porque no hay muerte de Jesús sin pecado”.

Es una teología posible

Hay que caer en la cuenta que la teología es una manera de explicar la Sagrada Escritura y los misterios de la fe y puede cambiar, porque el Espíritu Santo hace “nuevas las cosas” y también la teología.

El 2 de marzo de 2007, el Papa decía al clero de Roma:”La teología ha sido siempre múltiple. Pensemos en los Padres, en el medioevo, la escuela franciscana, la escuela dominicana, etc. Como hemos dicho, la palabra de Dios es siempre más grande que nosotros; por eso no podemos agotar jamás el alcance de esta Palabra, y se necesitan enfoques diversos, diversos tipos de reflexión…el teólogo trate de encontrar pistas que respondan a las exigencias y a los desafíos de nuestro tiempo; y, por otra parte, que sea siempre consciente de que todo esto se basa en la fe dela Iglesia”.

Personalmente, creo que la teología de Duns Escoto responde mejor a las exigencias teológicas y espirituales de nuestro mundo globalizado, abierto más allá de todas las fronteras.

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Dios es amor Doctrina del Primado de Cristo Nueva Teología San Anselmo y Duns Escoto

Concluyendo el Nucleo del Primado

Queri@ teólog@, todo lo que ocurre en la vida de Cristo es la encarnación en su devenir , en su desarrollo histórico en vistas a alcanzar el ésjaton, la resurrección. En este sentido, la Misa transmite la fuerza originaria y transformante del amor de Dios en Cristo. El gran avance teológico de Duns Escoto fue ubicar la relación con Cristo en la dimensión ontológica más que en la dimensión moral. Escoto no se detuvo a esclarecer el concepto de redención. Yo me atrevo a decir algo. La redención consistió en un enriquecimiento cualitativo de la naturaleza humana por el amor heroico de su “fuente-arbol” expresado en la cruz. Es la expresión máxima del amor re-ordenador de Cristo. En adelante, la humanidad volverá a ser capacitada a acoger  en medida total el amor de Dios; ese amor que, por definición, es vida en abundancia.

El amor de Cristo es manantial, norma y vida de todos los demás amores. Es su arquetipo, motivo y fin. Es el paradigma de toda otra respuesta de amor. Cristo, cual primer predestinado, es primero en todo orden y bajo todo aspecto. Recordemos que la predestinación es un acto libre, gratuito de Dios; procede de su iniciativa soberana y es manifestación sobrenatural de su bondad  que quiere comunicarse. Expresión perfecta de esta comunicación es Jesucristo ( y nosotros en Él, por Él y para Él).

Jesucristo, en la cruz, es respuesta excelsa al amor de Dios más que reparación de condigno, lo que se ha puesto en primer plano en la visión anselmiana, tradicional.

Queda así descartado todo antropologismo y amartiocentrismo (=pecado centrismo), pues todo, de principio a fin, depende del amor libre y originario de Dios, y de la respuesta excelsa de Jesucristo. Nuestras respuestas de amor tendrán fuerza en Cristo.

Cristo es la razón tanto del “exitus a deo” (salida de Dios)  cuanto del “reditus ad Deum” (retorno a Dios).

 

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RESUMIENDO LA DOCTRINA DEL PRIMADO (Duns Escoto)

Querid@ teólog@, veo prudente retomar la doctrina del Primado de Cristo, buscando recordar las premisas que luego serán las bases de la nueva teología. Aquí un prevé resumen

  1. Dios es amor in-condicional, originario,  libérrimo y ordenado.
  2. Queriendo pre-destinar a seres humanos a ser partícipes de su divina naturaleza (co-amadores),
  3. Pre-destinó primero al que es más cerca del fin (El hombre Cristo, quien es ya partícipe de la divina naturaleza).
  4. En Él, por Él, y para Él pre-destinó a todos los seres humanos (Cristo es salvador, salud-dador a nivel frontal) y las demás criaturas.
  5. Previendo la caída de los seres humanos pre-destinó a Cristo también como redentor (a partir de su plenitud de amor frontal). 6)
  6. La encarnación de Cristo es la obra suma de Dios ad extra

Consecuencia importante para la teología es que la cruz ya no es el fin de la encarnación, como se entiende comúnmente, sino la expresión suprema de amor del sumo amante, Cristo, por cuyo amor todos hemos sido llenados de “vida en abundancia”(= salvados del pecado).

Otra cosa muy importante es que también Santo Tomás creía posible la tesis del Primado de Cristo (ya se hablaba de esta doctrina), sin embargo prefirió la doctrina según la cual Cristo vino por el pecado, porque más acorde con la Escritura y la piedad del pueblo cristiano. Lo mismo pensaba San Buenaventura.

El pecado no es ruptura total: permanece siempre la orientación sobrenatural en Cristo. Y Cristo, según la voluntad predestinante de Dios, es inconmovible fundamento de la divinización (los Padres Latinos la llaman adopción) desde el inicio de las obras de Dios. Ninguna criatura puede hacer ineficaz o reversible el plan divino. ¡Dios es fiel!  (y tú?)

La voluntad moralísima de Dios (=se mueve por amor y verdad) ama y decide únicamente como donación. En Él existe una ratio (causa interna) para crear, no un motivo (causa externa).

El presupuesto de la encarnación no es el pecado, la redención, sino el amor libre de Dios. Y el efecto es la elección sobrenatural de los co-amadores, su divinización en Cristo.

La encarnación entonces no es para la reparación de un acto pecaminoso (con un sacrificio expiatorio) sino: la orientación total y originaria de la humanidad entera hacia la divinización. Y la redención no es el apaciguamiento de un Dios enojado, intransigente sino la expresión máxima de amor, de la humanidad en Cristo, que acoge, según su máxima posibilidad, el perdón originario y total de Dios (el hijo de la parábola del hijo pródigo, acogido por el padre que no exige ni siquiera una explicación por el pecado, lo simboliza).

La encarnación no es la superación de una deficiencia de orden moral sino la elevación sobrenatural y la superación divina de la deficiencia metafísica del ser humano, por lo cual: de pura criatura ha sido hecha partícipe de la divina naturaleza en Cristo (el cual ya era así por tener las dos naturalezas), pasando a ser para la humanidad origen, camino y término de la transformación humana.

Para Escoto, pues, la redención está enmarcada dentro del gran cuadro de la encarnación. Esta es uno de sus momentos. (J.P.II: “La redención es una parte importante de la salvación”).

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Jesús y los Derechos Humanos

 

Queri@ teólog@, recordemos, Un vástago santo del tronco de David será el salvador de Israel (de la Iglesia, de la humanidad). ¿Cómo? Promoviendo la justicia y el Derecho; hoy diríamos: promoviendo un estado de derecho, el bien común, promoviendo los Derechos Humanos; esos bienes necesarios a cada ser humano para que refleje la imagen de Dios que cada ser humano es.

La palabra nos dice que el mismo Dios ha establecido los Derechos Humanos y Jesucristo lo proclama de forma visible y sensible “Un vástago santo del tronco de David será el salvador de Israel (cada ser humano es el pueblo predilecto de Dios, su hijo entrañable, creado a Su imagen y semejanza). La fiesta de Cristo Rey nos decía que es así como gobierna nuestro Rey: pensando en los demás, empezando desde los más pequeños, los más pobres, al contrario de los reinos de este mundo. De manera que el Reino de Dios en la tierra viene en la medida que crezcan los Derechos Humanos a favor de cada ser humano, empezando por lo más débiles; el bien común, la igualdad no solo en el punto de partida (igualdad de oportunidad, como se suele decir, lo cual es ridículo) sino en el punto de llegada (tener todos lo medios eficaces para alcanzar efectivamente las metas). Que cada ciudadano pueda acceder concretamente a los 8 derechos básicos de la dignidad humana:

  • Derecho a la autodeterminación, a la libertad de movimiento,
  • Derecho a formar la familia, concretamente y con la imprescindible
  • Derecho a la libertad de religión, a la comunicación y como primero:
  • Derecho a la vida, en todas su etapas, lo cual incluye
  • derecho a la casa,
  • derecho a la salud,
  • al trabajo y
  • a la seguridad
El vástago de David, el Niño que nació hace 2000 años asumió la tarea de la liberación integral del ser humano de todas las esclavitudes: desde la física, a la psicológica, moral y social. No solo la liberación espiritual; la justicia y el Derecho en efecto son materiales que se estudian en la universidad, de ellos hablan los políticos, los congresistas, el Presidente de la nación y la gente común, en la calle, en la casa, en el mercado. Es cierto que Jesús, como ya se dijo en la fiesta de Cristo Rey, no maneja estas materias como lo hacen las autoridades de este mundo (mundo corrupto), pero sin duda habla del mismo Derecho y de la misma justicia, en su significado propio. Un mundo que funcione según derecho y justicia, en su significado propio. Un mundo que funcione según derecho y justicia es el sueño de todos: fue el sueño de Jesús, de María su madre, de Juan el Bautista, del viejo Simon, de Mons. Romero y Mons. Gerardi.
El Evangelio, hablando del fin del mundo, advierte que el egoísmo humano, a lo largo de la historia, pondrá todo tipo de traba al reordenamiento en justicia y derecho; lo dice de forma apocalíptica, o sea, catastrófica “guerra, hambre, deslaves, tsunami, terremotos…” Lo que sucede en la película 2012 es provocado por seres humanos que no quieren justicia y derecho a favor de los pobres y marginados. A propósito ¿Qué sucederá en 2012? NADA! Jesús dice que nadie sabe. Será la ciencia que diga cuando este tipo de mundo ha llegado a su fin. Los Mayas dicen que será simplemente un cambio cíclico, como para los occidentales fue el año 2000. Saber cuando se acaba el mundo no nos sirve de nada; serviría solo a trastornarnos y dejar de hacer lo que dehemos hacer: pasar en este mundo promoviendo el derecho y la justicia, en el amor hacia todos los seres humanos (Cfr. El juicio universal: MT.25, 31) Todos los anuncios de fin del mundo son espejitos a los bobos!
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Teología Tradicional y la nueva Teología (diferencias fundamentales)

Querid@ teólog@, desde siempre hemos pensado según la teología anselmiana del Cur deus homo (por que Dios se ha hecho hombre) cuyos 4 postulados son los siguientes:

  1. Fue necesario redimir al hombre que había pecado
  2. Tenia que ser redimido por satisfacción de condigno
  3. La satisfacción podría ser realizada solo por un Dios – hombre
  4. El medio más adecuado era la pasión y muerte de Jesucristo

Sin embargo, fray Juan Duns Escoto (fraile menor de Escocia, Beato del 1300) sostuvo que es absurdo el que la realidad más grande de la humanidad y de la historia, que es la existencia de Jesucristo, haya sido originada por algo accidental y negativo como es el pecado.

Las siguientes palabras quieren ilustrar esta nueva visión de la encarnación, lo cual abre la puerta a una nueva teología y a una nueva espiritualidad que, personalmente creo muy útil para afrontar la exigencia de un nuevo paradigma religioso que se impone en esta época pos moderna.

La doctrina del Primado de Cristo constituye el centro de la esencia misma del misterio de la salvación. Duns Escoto rechaza el principio platónico del bien difusivo de si en aras de la libertad absoluta de Dios. La historia de la salvación no se entiende si no vemos en ella la actuación concreta del amor-libertad de Dios. El amor libre de Dios es el principio de cada cosa; es la explicación última del orden de la salvación que comprende naturaleza y gracia. Dios quiso comunicar su vida a otras criaturas fuera de sí, y a las criaturas racionales para que llegaran a ser partícipes de la divina naturaleza.

La predestinación es una de las palabras clave para entender el Primado de Cristo. Es la pre ordenación de Cristo a la gloria. Es gratuita y procede del amor libérrimo de Dios. Cristo es el primer predestinado. En Él, por Él y para Él, todas las demás criaturas.

Dios quiere ordenadisimamente. Por lo tanto, primero predestina a aquél que está más cerca del fin, Cristo, siendo ya criatura partícipe de la divina naturaleza. Si es gratuita la predestinación, no depende de nada fuera de Dios, mucho menos del pecado. Todo ha ocurrido independientemente del pecado; aunque, en el orden concreto de la encarnación en tiempo y espacio, no se desentendió del pecado y nos ha liberado de su dominio. De toda manera, Él se hubiese encarnado aunque el ser humano no hubiese pecado.

Él que es primero es arquetipo, era un principio admitido entre los teólogos. Dios quiso a Cristo como arquetipo, fuente y término de referencia y mediador de todo predestinado. El orden natural es en vista del orden sobrenatural, ambos tienen su principio y su fin en Jesucristo. El universo y el ser humano son queridos en función de Cristo, no viceversa, porque Él es el amante perfecto. La predestinación es acto y fruto del amor gratuito de Dios. Quiere introducir a todas las criaturas enla Santísima Trinidad por medio de Cristo.

En el principio era el amor ordenate volens (que ama de manera ordenada). El amor, para Duns Escoto, es sinónimo de libertad y voluntad, en el contexto de la verdad. Dios es el fin (y principio) de todo, también de la creación y de la predestinación. Por lo tanto, el producto más sublime del amor de Dios ad extra ha de ser un amante excelso, capaz de amar a Dios perfectamente como respuesta perfecta al amor creador. El amor es el valor sumo y fundamental tanto de la actividad de Dios como de la criatura racional.

Toda la vida de Cristo es respuesta de amor al amor creador (hágase, señor tu voluntad). La historia de la salvación es historia sagrada, o sea: expresión de la libertad divina que acompaña amorosamente a su criatura pueblo.

No existen dos órdenes de salvación: uno, antes del pecado y otro, después del pecado. Un solo orden. Pablo VI dirá: la línea de la creación es la misma de la salvación. El primado de Cristo se sitúa al interior de la misma densidad ontológica de todas las realidades creadas (vestigio, huellas, imágenes) y en el valor salvífico que Dios produce en ellas (todo es lugar teológico).

Como resumen de la doctrina del primado según el Beato Fray Duns Escoto, te quiero compartir estos puntos que sintetizan lo expuesto con anterioridad:

  1. Dios es amor incondicional, originario, libérrimo, gratuito y ordenado
  2. Quiere predestinar a los seres humanos a ser participes de su divina naturaleza (co amadores)
  3. Predestino primero al que es más cerca del fin (el hombre Cristo, quien es ya partícipe de la divina naturaleza)
  4. En Él , por Él y para Él predestinó a todos los seres humanos (Cristo es salvador, salud dador a nivel frontal) y las demás criaturas
  5. Previendo la caída de los seres humanos predestinó a Cristo también como redentor (a partir de su plenitud de amor frontal)
  6. La encarnación de Cristo es la obra suma de Dios ad extra
Un fuerte abrazo
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Consecuencias pastorales de la nueva teología

Duns Escoto
Cristo nació en el tiempo y se hizo nuestro guía hacia el Padre todoamoroso

Querido teólogo, continuando con las reflexiones sobre un Dios amoroso quiero compartir contigo algunas consecuencias pastorales derivadas de esta nueva teología.

  1. Nueva imagen de Dios. Si al centro no está el pecado sino Cristo, es más fácil “… espantar del alma humana” la imagen de un Dios castigador, arbitrario, antojadizo, etc (CELAM 1999; JP II 29.7.99).
  2. Es más fácil desmitificar el pecado, como fuerza mágica y omnipresente en la historia y en el destino humano. El pecado es un des-orden que nosotros ponemos en la creación, y así ésta no funciona; de aquí las enfermedades y la muerte.
  3. La Justificación, como punto de amor originario de Dios que nos eleva a él por medio de Cristo. No es consecuencia de nuestras acciones meritorias, sino causa
  4. Prioridades de nuestra evangelización:
    1. El plan salvífico de Dios (predestinación a la gracia y a la gloria, en- por -para Cristo)
    2. La persona mediadora de Cristo, como primogénito de todo lo creado; el Alfa y la Omega
    3. El Reino de Dios, en-por-para Cristo
    4. El pecado como obstáculo al designo de Dios
  5. El Espíritu Santo, quien obró la elevación a hijo de Dios del alma (Naturaleza humana) de Jesús, impulsa a cualquier ser humano creado sobre la estructura de Cristo. Es la savia del Espíritu Santo que vivifica todas las ramas del árbol Cristo (así habría sido aun sin el pecado)
  6. Adquiriría mayor relieve el Cristo histórico, contra cualquier peligro de monofisismo, porque todo ser humano histórico (en cualquier cultura, raza condición) es imagen de Cristo, su espíritu actúa en toda la historia humana: en los acontecimientos positivos, para promocionarlos y darlos a conocer; y en los acontecimientos negativos, para ayudar a discernirlos, a evitarlos y a neutralizar sus consecuencias negativas.
  7. También en esta visión, según la cual Jesucristo está ontológicamente al centro de la historia, adquieren mucha importancia los signos socio-teológicos de los tiempos
  8. La salvación engloba la redención, y ésta, dado el pecado, está en función de aquella. La cruz lejos de ser el fin de la encarnación, se constituye en la concentración máxima del amor de Dios (que nos amó desde el principio), aun en el accidente del pecado, que por cierto fue la máxima concentración del egoísmo, emanado de los fariseos, soldados romanos y pueblo inconsciente. El que Jesús muriera en la cruz fue voluntad de los fariseos y no de Dios. La voluntad de Dios era que Jesús fuera fiel al amor hasta el extremo.
Te dejo también unas cuantas citas bíblicas para continuar con la reflexión:

“… Y que lo sepa todo el pueblo de Israel: por el nombre de Jesucristo de Nazaret a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos gracias a él, ese hombre está de pie y sano ante ustedes” (Hch. 4,10)

“¿No les prohibimos estrictamente eseñar en ese Nombre?. Pero ahora ustedes han difundido por toda Jerusalén su doctrina y quieren cargarnos con la sangre de ese hombre” (Hch, 5,28).

Más citas: Hch. 3, 13-15; Hch. 3, 17; Hch. 2, 23; Hch. 4, 27.

Los Fariseos, solos, lo mataron, pero Dios lo resucitó.

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Había una vez …

Amigo de la Familia
Amigo de la Familia

Querid@ teólog@, había una vez un médico que era muy amigo de una familia que vivía en las montañas y decidió ir a visitarlos, pues realmente amaba a los miembros de esta familia, y deseaba llevarles varios regalos que les había comprado desde hacia mucho tiempo. Esta familia tenia varios hijos, el menor estaba enfermo. Cuando el médico llegó, cargado de regalos, se dio cuenta de que el niño estaba enfermo. ¿Qué creen que hizo el médico al llegar? Lo primero que hizo fue curar al niño, pues le dolió ver el dolor no sólo del niño, sino de los padres.

Ahora bien, ¿cuál fue la razón de la visita, el amor que les tenía a los miembros de la familia o la enfermedad del niño? Por supuesto que el motivo fue el amor. Quiere decir que si el niño no hubiera estado enfermo, de todos modos él ya tenía planeado ir a visitarlos y llevarles los regalos. Lo mismo ha ocurrido con Jesucristo. Él no ha venido por nuestros pecados, por nuestra enfermedad, sino para traernos los regalos de su amor, desde la vida hasta las cualidades personales. Naturalmente, encontrándonos enfermos de pecado, primero nos cura, nos redime para luego seguir la fiesta con nosotros, pues para eso se encarnó para traernos fiesta, que en el evangelio se simboliza con un banquete..

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¿Si el hombre no hubiese pecado, habría venido Cristo?

Mi querid@ teólog@, Fray Juan Duns Escoto es el autor de las nuevas explicaciones (=nueva teología) sobre la encarnación y la Inmaculada. Defendió estas explicaciones en 1300. La de la Inmaculada triunfó 450 años después, cuando gracias sobre todo a sus intuiciones y fundamentaciones teológicas fue proclamado el dogma de la Inmaculada.

Esta nueva explicación teológica de la encarnación él la llama Primado de Cristo; porque a la pregunta: ¿Por qué se encarnó Cristo? Fray Juan Duns Escoto responde: porque fue el primer concebido en la voluntad de Dios, antes que todos los eres creados. Porque no es posible, decía Fray Juan Duns Escoto, que la realidad más preciosa de la humanidad, que es Cristo, haya venido por algo negativo  como es el pecado. ¿Qué entendía San Pablo al escribir lo siguiente?

  • ¡Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús Nuestro Señor, que nos bendijo desde el cielo, en Cristo, con toda clase de bendiciones espirituales! En este Cristo, Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo, para andar en el amor y estar en su presencia sin culpa ni mancha. Determinó desde la eternidad que nosotros fuéramos sus hijos adoptivos por medio de Cristo Jesús. Eso es lo que quiso y más le gustó, para que se alabe su gloria, por esa gracia suya que nos manifiesta en el bien amado. Pues en Cristo la sangre se derramó para nuestra libertad y nos merece el perdón de los pecados. En eso se va la inmensidad de su gracia, que él nos concedió con toda sabiduría e inteligencia. Y ahora, Dios nos da a conocer este proyecto misterioso, esta libre decisión que tomó desde antes, para ponerlo en ejecución cuando llegara la plenitud de los tiempos. Todas las cosas han de reunirse bajo una sola cabeza, Cristo, tanto los seres celestiales como los terrenales. (Ef 1, 3 – 10)
  • Él es la imagen de Dios que no se puede ver (está hablando de Cristo, el Verbo ya encarnado), el primogénito de toda la creación, ya que en él fueron hechas todas las cosas; las del cielo y las de la tierra; lo visible y también lo invisible; gobiernos, autoridades, poderes y fuerzas sobrenaturales. Todo está hecho por medio de él y para él. Él existe antes de todas las cosas y todo se mantiene en él. Y él también es la cabeza del cuerpo, es decir, dela Iglesia. El es el principio y renació antes que nadie de entre los muertos para tener el primer lugar, porque así quiso Dios que la plenitud permaneciera en él. Porque él quiso reconciliar consigo todo lo que existe, y por él, por su sangre derramada en la cruz, Dios establece la paz tanto sobre la tierra como en el cielo. (Col, 1, 15-20)

La intención de Fray Juan Duns Escoto fue decir que Jesucristo vino no por el pecado sino para tomar su lugar de ser el primer creado, el modelo de toda criatura:El camino-verdad-vida de los seres inteligentes; el guía para la humanidad destinada a la gracia y la gloria de ser partícipes de la divina Naturaleza .

De manera que Cristo habría venido aunque el ser humano no hubiese pecado, porque la finalidad de su venida no fue el pecado. Más bien la pregunta es: ¿Si Cristo no hubiese existido, habría existido el ser humano? Fray Juan Duns Escoto respondería que no.

Esta fue la intuición y el razonamiento teológico que le dan vuelta a la explicación tradicional de la Encarnación, según la cual Cristo ha venido para morir en la cruz, y así salvarnos del pecado.

Es una explicación cristo–céntrica por ser Cristo el protagonista de toda la historia; es fruto de una profundización (en la mente y en el corazón) de la espiritualidad cristo– céntrica que los franciscanos siempre han tenido, siguiendo a su padre Francisco quien  tuvo las llagas como sigilo de su seguimiento de Jesús.

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La lógica del amor, alma de la Teología Franciscana

Mi querid@ teólog@, la lógica del niño de Belén y del crucificado definitivamente no es la prolongación de la lógica de la razón, sino de la lógica de Dios que se ofrece para lavarnos los pies, que acoge al débil y al que sufre (al menos amable), que no rehuye al dolor ni la muerte, que nos ha mostrado la fuerza en la debilidad: el primado de la bondad…, la perfecta alegría, según Francisco. Este es el escenario místico-espiritual en el que se construye la reflexión teológica franciscana. A partir de este escenario estamos llamados a dar una respuesta especifica, vivencial, doctrinal y pastoral en la iglesia.

San Francisco respondía originalmente al amor de Dios de la siguiente forma:
Él también se desnuda, como Jesús en Belén y en el Calvario; en pública plaza, delante del Obispo y de tanta gente. Se desapropió de todo, en el cuerpo y en el espíritu, y pasó los 22 años de vida siguientes con el ansia de despojares, de desapropiarse y de servir humildemente, especialmente a los pobre. 

Desapropiarse da el profundo concepto de pobreza franciscana. “Lavar todos los pies sin quedarse con ninguno” Sirve …, regala …. mas deja libre ….”. si no te dicen “gracias” siquiera, te dice Francisco, ésta es perfecta alegría. 

La raíz de la mirada franciscana se constituye en la matriz de la bondad de Dios; la auto donación como alma secreta de todo lo que Dios ha hecho y ha dicho. El pensamiento franciscanotiene su matriz fundante en la vida simple, humilde y pobre, original del pobrecillo de Asís y el movimiento espiritual que él fundó.

El movimiento franciscano provoca a nuevas interpretaciones y expresiones pastorales, sociales y culturales. El reto es mirar y pensar en nuestra realidad desde la humanidad de la encarnación y narrarlo en la Sequela Cristi, prolongando y recreando el abrazo al leproso en la opción por los pobres y el cántico del hermano sol. El franciscanismo, como pensamiento estructurado, es coherente con su opción: la humanidad humilde y pobre de Dios revelada en el Jesús del evangelio que se vive en una vida pobre y desposeída de la soberbia racional.

El proyecto de vida franciscano no está orientado sólo a la actividad, sino, principalmente, a la narración de una espiritualidad que se fundamenta en la humildad y la pobreza, la desapropiación y la entrega sin limites de Dios, en Jesús de Belén, del calvario y de la eucaristía; y que celebra el encuentro con el Dios amante en la pequeñez de una vida menor.

No hay nada mas divino y altísimo que la humildad y la pobreza del pesebre de Belén; lo que debe narrarse en una intensidad de convivencia fraterna: cara a cara, social y universal.

La clave de la lectura del pensamiento franciscano es el “ser como donación”, porque así se ha revelado Dios en Jesucristo.