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Dios es amor Nueva Teología

Había una vez …

Amigo de la Familia
Amigo de la Familia

Querid@ teólog@, había una vez un médico que era muy amigo de una familia que vivía en las montañas y decidió ir a visitarlos, pues realmente amaba a los miembros de esta familia, y deseaba llevarles varios regalos que les había comprado desde hacia mucho tiempo. Esta familia tenia varios hijos, el menor estaba enfermo. Cuando el médico llegó, cargado de regalos, se dio cuenta de que el niño estaba enfermo. ¿Qué creen que hizo el médico al llegar? Lo primero que hizo fue curar al niño, pues le dolió ver el dolor no sólo del niño, sino de los padres.

Ahora bien, ¿cuál fue la razón de la visita, el amor que les tenía a los miembros de la familia o la enfermedad del niño? Por supuesto que el motivo fue el amor. Quiere decir que si el niño no hubiera estado enfermo, de todos modos él ya tenía planeado ir a visitarlos y llevarles los regalos. Lo mismo ha ocurrido con Jesucristo. Él no ha venido por nuestros pecados, por nuestra enfermedad, sino para traernos los regalos de su amor, desde la vida hasta las cualidades personales. Naturalmente, encontrándonos enfermos de pecado, primero nos cura, nos redime para luego seguir la fiesta con nosotros, pues para eso se encarnó para traernos fiesta, que en el evangelio se simboliza con un banquete..

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Dios es amor San Anselmo y Duns Escoto Teología Franciscana

¿Si el hombre no hubiese pecado, habría venido Cristo?

Mi querid@ teólog@, Fray Juan Duns Escoto es el autor de las nuevas explicaciones (=nueva teología) sobre la encarnación y la Inmaculada. Defendió estas explicaciones en 1300. La de la Inmaculada triunfó 450 años después, cuando gracias sobre todo a sus intuiciones y fundamentaciones teológicas fue proclamado el dogma de la Inmaculada.

Esta nueva explicación teológica de la encarnación él la llama Primado de Cristo; porque a la pregunta: ¿Por qué se encarnó Cristo? Fray Juan Duns Escoto responde: porque fue el primer concebido en la voluntad de Dios, antes que todos los eres creados. Porque no es posible, decía Fray Juan Duns Escoto, que la realidad más preciosa de la humanidad, que es Cristo, haya venido por algo negativo  como es el pecado. ¿Qué entendía San Pablo al escribir lo siguiente?

  • ¡Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús Nuestro Señor, que nos bendijo desde el cielo, en Cristo, con toda clase de bendiciones espirituales! En este Cristo, Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo, para andar en el amor y estar en su presencia sin culpa ni mancha. Determinó desde la eternidad que nosotros fuéramos sus hijos adoptivos por medio de Cristo Jesús. Eso es lo que quiso y más le gustó, para que se alabe su gloria, por esa gracia suya que nos manifiesta en el bien amado. Pues en Cristo la sangre se derramó para nuestra libertad y nos merece el perdón de los pecados. En eso se va la inmensidad de su gracia, que él nos concedió con toda sabiduría e inteligencia. Y ahora, Dios nos da a conocer este proyecto misterioso, esta libre decisión que tomó desde antes, para ponerlo en ejecución cuando llegara la plenitud de los tiempos. Todas las cosas han de reunirse bajo una sola cabeza, Cristo, tanto los seres celestiales como los terrenales. (Ef 1, 3 – 10)
  • Él es la imagen de Dios que no se puede ver (está hablando de Cristo, el Verbo ya encarnado), el primogénito de toda la creación, ya que en él fueron hechas todas las cosas; las del cielo y las de la tierra; lo visible y también lo invisible; gobiernos, autoridades, poderes y fuerzas sobrenaturales. Todo está hecho por medio de él y para él. Él existe antes de todas las cosas y todo se mantiene en él. Y él también es la cabeza del cuerpo, es decir, dela Iglesia. El es el principio y renació antes que nadie de entre los muertos para tener el primer lugar, porque así quiso Dios que la plenitud permaneciera en él. Porque él quiso reconciliar consigo todo lo que existe, y por él, por su sangre derramada en la cruz, Dios establece la paz tanto sobre la tierra como en el cielo. (Col, 1, 15-20)

La intención de Fray Juan Duns Escoto fue decir que Jesucristo vino no por el pecado sino para tomar su lugar de ser el primer creado, el modelo de toda criatura:El camino-verdad-vida de los seres inteligentes; el guía para la humanidad destinada a la gracia y la gloria de ser partícipes de la divina Naturaleza .

De manera que Cristo habría venido aunque el ser humano no hubiese pecado, porque la finalidad de su venida no fue el pecado. Más bien la pregunta es: ¿Si Cristo no hubiese existido, habría existido el ser humano? Fray Juan Duns Escoto respondería que no.

Esta fue la intuición y el razonamiento teológico que le dan vuelta a la explicación tradicional de la Encarnación, según la cual Cristo ha venido para morir en la cruz, y así salvarnos del pecado.

Es una explicación cristo–céntrica por ser Cristo el protagonista de toda la historia; es fruto de una profundización (en la mente y en el corazón) de la espiritualidad cristo– céntrica que los franciscanos siempre han tenido, siguiendo a su padre Francisco quien  tuvo las llagas como sigilo de su seguimiento de Jesús.

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Dios es amor Nueva Teología Teología Franciscana

La lógica del amor, alma de la Teología Franciscana

Mi querid@ teólog@, la lógica del niño de Belén y del crucificado definitivamente no es la prolongación de la lógica de la razón, sino de la lógica de Dios que se ofrece para lavarnos los pies, que acoge al débil y al que sufre (al menos amable), que no rehuye al dolor ni la muerte, que nos ha mostrado la fuerza en la debilidad: el primado de la bondad…, la perfecta alegría, según Francisco. Este es el escenario místico-espiritual en el que se construye la reflexión teológica franciscana. A partir de este escenario estamos llamados a dar una respuesta especifica, vivencial, doctrinal y pastoral en la iglesia.

San Francisco respondía originalmente al amor de Dios de la siguiente forma:
Él también se desnuda, como Jesús en Belén y en el Calvario; en pública plaza, delante del Obispo y de tanta gente. Se desapropió de todo, en el cuerpo y en el espíritu, y pasó los 22 años de vida siguientes con el ansia de despojares, de desapropiarse y de servir humildemente, especialmente a los pobre. 

Desapropiarse da el profundo concepto de pobreza franciscana. “Lavar todos los pies sin quedarse con ninguno” Sirve …, regala …. mas deja libre ….”. si no te dicen “gracias” siquiera, te dice Francisco, ésta es perfecta alegría. 

La raíz de la mirada franciscana se constituye en la matriz de la bondad de Dios; la auto donación como alma secreta de todo lo que Dios ha hecho y ha dicho. El pensamiento franciscanotiene su matriz fundante en la vida simple, humilde y pobre, original del pobrecillo de Asís y el movimiento espiritual que él fundó.

El movimiento franciscano provoca a nuevas interpretaciones y expresiones pastorales, sociales y culturales. El reto es mirar y pensar en nuestra realidad desde la humanidad de la encarnación y narrarlo en la Sequela Cristi, prolongando y recreando el abrazo al leproso en la opción por los pobres y el cántico del hermano sol. El franciscanismo, como pensamiento estructurado, es coherente con su opción: la humanidad humilde y pobre de Dios revelada en el Jesús del evangelio que se vive en una vida pobre y desposeída de la soberbia racional.

El proyecto de vida franciscano no está orientado sólo a la actividad, sino, principalmente, a la narración de una espiritualidad que se fundamenta en la humildad y la pobreza, la desapropiación y la entrega sin limites de Dios, en Jesús de Belén, del calvario y de la eucaristía; y que celebra el encuentro con el Dios amante en la pequeñez de una vida menor.

No hay nada mas divino y altísimo que la humildad y la pobreza del pesebre de Belén; lo que debe narrarse en una intensidad de convivencia fraterna: cara a cara, social y universal.

La clave de la lectura del pensamiento franciscano es el “ser como donación”, porque así se ha revelado Dios en Jesucristo.

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La teología del amor de Dios

Mi querid@ teólog@, la teología del amor de Dios es para uso de todas aquellas personas que estén abiertas a ella y a la misericordia del Padre y de la nueva visión de la encarnación. Esta teología soporta los capítulos anteriores.

En estos apuntes se presenta una síntesis de la Cristología Franciscana, haciendo una comparación de ambos esquemas teológicos:

  • El tradicional (Teología Pecado-céntrica)
  • El nuevo (Teología Cristo-céntrica)

El autor de esta teología es el Beato Fray Juan Duns Escoto, franciscano del 1300, seguidor de San Francisco de Asís y la originalidad de sus intuiciones, las cuales vemos a continuación:

Además de que Dios es amor sin medida y gratuito, Francisco ha descubierto, también, el modo de amar de Dios; descubrimiento que hizo contemplando al niño de Belén, el crucifijo del calvario y el misterio de la eucaristía.

Dios ama con amor humilde. Se pone a nuestra orden para servimos, para que tengamos vida, no importa cuanto tenga que sufrir. En Belén se arrodilla ante nosotros para lavamos los pies, como hace una madre con sus niños.

Dios nos ama con amor pobre, des-apropiado.
Él nos ama sin pedimos nada a cambio; nos deja en libertad; no nos chantajea. ‘Nos lava lo pies sin quedarse con nuestros pies”.

Dios ama con amor incondicional.
Aun cuando nosotros no lo amaramos, Él nos sigue amando; aun cuando pecamos, aun cuando no nos arrepentimos, Él nos sigue amando. Él no castiga, no manda desgracias como castigo, no pone prueba, no manda la muerte, no fija la hora de la muerte: no creó el infierno, no manda al infierno (cfr. Lc 15, 11 ss). Dios usa el amor como único medio para convencemos y aceptar el regalo de su vida divina, eternamente feliz.

Dios ama aunque no tenga necesidad de amarnos, y es completamente libre en su amor
Nadie le puede sugerir que tome iniciativas de amor, menos aún el pecado. Todas las iniciativas de amor nacen directamente de su corazón.

Ama más a los “menos amables” (los enfermos, marginados, pobres, etc).
Como una madre entre sus hijos ama más al más debilucho.

San Francisco parece haber entendido todo esto, cuando un día en una calle polvorienta de la campiña de Asís, bajó de su rica cabalgadura y abrazó y besó a un leproso, y este abrazo fue decisivo en su conversión.

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Los 3 protagonistas de las teologías en cuestión

Fray Mauro junto al monumento de Duns Escoto, en el parque de la ciudad de Duns, al sur de Escocia, mayo 2009

SAN ANSELMO (1033-1109), benedectino. Nació en el norte de Italia. Abad del Monasterio de Bec. Fue hecho obispo de Canterbury, en Inglaterra. Su gran fama se debe a la obra teológica CUR DEUS HOMO (“por qué Dios se hizo hombre”). Su reflexión sobre la Encarnación se basa sobre la necesidad de la expiación de los pecados. Decía: el ser humano ha ofendido a Dios con ofensa infinita y debe pagar con satisfacción adecuada. Pero la satisfacción adecuada la puede dar sólo un Dios-hombre, con efusión de sangre. Por eso Dios se encarnó: para pagar con su sangre la ofensa infinita, muriendo en la cruz. Esta explicación de la encarnación en vista a la expiación (=redención) ejerció una gran influencia enla Iglesia, a lo largo de muchos siglos, llegando hasta nosotros por cauces intelectuales y devocionales.

No son pocos hoy en día los que consideran a esta doctrina más negativa que consoladora. Hay que apreciar en San Anselmo la preocupación de dar respuestas teológicas a la cultura feudal de su tiempo; esto es el papel de una teología. Murió a los 76 años.

SANTO TOMAS DE AQUINO (1225-1274), dominico. Nació en el sur de Italia. Fue educado por los monjes benedictinos del célebre monasterio de Montecassino. Entró a la vida religiosa con los Dominicos y fue enviado a estudiar a Colonia. Era corpulento y casi no hablaba, por eso lo llamaban “buey mudo”. Su profesor, San Alberto Magno, predijo que el mugido de ese buey se escucharía en todo el mundo. Se doctoró en la Universidad de París y fue reconocido como un genio por sus profundos y brillantes trabajos, en filosofía y teología. Se esforzó de adaptar la filosofía del pagano Aristóteles a la teología cristiana, así como de dialogar con otras culturas. Por lo cual fue hasta condenado por el obispo de París, quitándole la condena otro obispo de París, pero sólo 50 años después.

8 años antes de morir comenzó a trabajar en su obra maestra, “La Summa teologica”; que es la más sistemática exposición de la fe católica jamás emprendida, siendo una visión teológica de la “totalidad”. Por esta característica y por su profundidad, a partir del 1800 hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965), la formación académica de los Seminarios ha estado dominada por la visión filosófica y teológica de Santo Tomás. Murió a los 49 años de edad.

BEATO JUAN DUNS ESCOTO (1266-1308), franciscano. Nació en Duns, sur de Escocia (por eso: Escoto, escocés). Entró enla Orden franciscana a los 15 años; estudió en Oxford y, además de allí, enseñó en Cambridge, París y Colonia. Fue llamado el doctor sutil por su inteligencia penetrante y sedienta de la verdad. También fue llamado el doctor del amor, siendo éste el punto de partida de su teología.

Fue uno de los mayores teólogos escolásticos, a pesar de que su fama fue oscurecida por la enorme influencia ejercida enla Iglesiapor Santo Tomás de Aquino.

Su teología, cargada de mística, ofrecía un encanto particular para los franciscanos, al volcar en términos filosóficos la espiritualidad, altamente afectiva y centrada en la creación, de su Santo Fundador, San Francisco de Asís.

Temas de particular importancia fueron para Duns Escoto: el amor infinito, libérrimo, incondicional y gratuito de Dios;la InmaculadaConcepcióny, sobre todo,la Encarnación.Noestaba de acuerdo con San Anselmo quien entendíala Encarnaciónen función de la expiación del pecado. Nuestra redención por la cruz, si bien causada por el pecado, era la expresión suprema del amor de Jesucristo antes que un apaciguamiento de la ira de Dios, o una forma de compensación por la majestad herida de Dios. Duns Escoto creía que el conocimiento del amor de Dios evocaría una respuesta amorosa de parte de la humanidad. Su camino a la contemplación de Dios debía proceder no sólo a través de la mente sino también a través de los sentidos. Murió en Colonia, Alemania, donde todavía es venerado.

El Papa Beato Juan Pablo II reconoció su culto (declarándolo Beato) en 1993.

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Premisas a la nueva teología

Mi querid@ teólog@, he aquí algunas razones que postulan la nueva de teología de Duns Escoto. Las ideas sobre Dios castigados, justiciero, vengador, antojadizo y arbitrario nos vienen de un tipo de teología o sea de un tipo de explicación que se ha dado de los datos revelados de los dogmas. Éstos no cambian, pero la explicación de los mismos sí cambian, según las exigencias de las épocas y según las nuevas luces que da el Espíritu Santo a la humanidad y a la Iglesia. Decir nueva teología, nueva visión, es como decir nueva explicación de la revelación. Ahora bien, estamos entrando a una nueva época histórico-cultural. Aquí un esquema.

  • Hasta el 200 a.C. Conciencia mítica
  • Hasta el 1600 d.C. Conciencia reflexiva
  • Hasta el 2000 d.C. Conciencia científica
  • Desde el 2000 d.C. Conciencia globalizada, desmitificada, secularizada

¿Cómo se reacciona ante este cambio de época que pone en crisis el cristianismo?

  • Atrincheramiento cognitivo, fundamentalismo.
  • Rendición cognitiva, Renunciar a los principios (ponerse a la moda a como de lugar)
  • Pasivismo (tal vez, la peor reacción)
  • Reacción positivamente dialogante que es la correcta, la cual conlleva:
  1. Búsqueda del sentido unitario (sentido religioso), ante la de los varios sentidos parciales presentados por los medios de comunicación. El sentido unitario ES LA PERSONA DE CRISTO. Da unidad a todo lo que existe y nos sucede en la experiencia. Un sentido que neutraliza la ansiedad destructiva de la desesperación por ver un mundo opaco, incomprensible. Dice el Documento Aparecida, 41 En Cristo Palabra, sabiduría de Dios (cfr.Cor.1,30), la cultura encuentra su centro y su profundidad, desde donde se puede mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discirniéndolos a la luz del Evangelio y dando a cada uno su sitio y su dimensión adecuada. Cristo, con su presencia y manifestación con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su muerte y gloriosa resurrección, con el envío del Espíritu de la verdad, lleva a la plenitud toda la revelación y la confirma con testimonio humano-divino; a saber que Dios esta con nosotros para liberarnos de las tinieblas del pecado y la muerte y para hacernos resucitar a una vida eterna (efr. Dei Verbum, Va.11, n. 4)
  2. Re-fundamentarse en lo esencial (lo innegociable). Algunos elementos innegables son: Cristo hombre y Dios; Él es la verdad; amor y testimonio auténtico y humilde; universalidad de la salvación, sin exclusión.
  3. Nuevo paradigma (marco unitario permanente de pensamiento). Nueva teología, nueva explicación a partir de una nueva imagen de Dios y nueva teología de La Encarnación.
  4. Nueva espiritualidad: inclusiva, testimonial, dialogante, valoración de la religión “atea”: parábola del-Buen Samaritano; “Res sacra homo” (el ser humano es sagrado)